El cabaret de JSRN

El infierno (de Juntos) está encantador.

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El oficialismo provincial transita sus horas más difíciles luego de la deserción electoral del año pasado. La falta de definición de candidaturas para la formula a la Gobernación encuentra a los principales sectores que convergen en Juntos Somos Rio Negro en una lucha fratricida.

El nivel de voltaje verbal entre el sector que rodea a Weretilneck y los de extracción peronista ya raya la desubicación y la falta de respeto. Es imposible que no deje secuelas.

Luis Di Giacomo encendió la mecha cuando dijo tras la salida de Ricardo Arroyo del bloque que la pata peronista era apenas una “alita con poca carne y mucha grasa”.

Arroyo redobló la apuesta con virulencia, le quitó entidad política al ministro de Gobierno, “el único mérito que le veo a Di Giácomo es levantarse todos los días, ponerse las rodilleras e ir a atender al jefe”.

A la pasada el legislador del valle medio también fustigó a  Facundo López, agregó que junto a Di Giacomo “la única función que cumplen es de alcahuetes”.

El vicegobernador Pedro Pesatti también se sumó a las críticas dirigidas a Di Giacomo con contundencia. Cuando fue consultado por la prensa trazó un paralelismo con los mercenarios que participan en los ejércitos.

El gobernador también hizo su aporte al momento conflictivo, sobre Arroyo resumió  “le deseamos suerte en su nuevo destino político, pero no es un tema para analizar” y en misma línea ninguneó la potencial postulación de su vice e insistió con su concepto de que están en carrera todos los dirigentes que deseen lanzarse como candidatos, dejando la sensación que será su dedo, con el aval de sus incondicionales los que definirán los nombres que lleve JSRN de cara al 2019.

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