A primera hora de la mañana se tomó conocimiento de la fuga y de inmediato la Policía fue informada de lo sucedido. Con el fin de recapturarlo, se distribuyeron fotografías actuales del hombre condenado, de 36 años. Entre otras características, mide 1,65 metros, tiene el pelo castaño y lleva tatuado al Che Guevara en un brazo.
Por razones no muy claras, se encontraba privado de su libertad en Pomona, donde se alojan los presos que están cerca de cumplir sus condenas y se destacan por su buena conducta. El lugar tiene mínimas medidas de seguridad, ya que los reos que lo habitan ya gozan de beneficios. Debía estar alojado en Choele Choel, pero se ordenó su traslado a Pomona.
Pérez espera desde hace tiempo el resultado de una presentación ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que busca revertir la condena dictada por la Cámara en lo Criminal Primera. En este marco, no resulta extraño que se haya fugado ante la respuesta incierta del máximo tribunal y su presente, que lo obliga a estar detrás de las rejas durante varios años sin salidas ni beneficios.
Antes de la fuga, la querella, que representa al padre del joven asesinado, se vio obligada a requerir los motivos del traslado de Quico y, a su vez, su destino definitivo. La presentación se efectuó ante el Juzgado de Ejecución Penal 8 de Cipolletti, a cargo de Lucas Lizzi.
Anoche se desconocía el paradero del evadido y, aunque algunos especulan con que intentará volver a esta ciudad, otros deslizaron que tratará de alejarse de la provincia.
No sería el único condenado por el asesinato de Sepúlveda con beneficios: según la querella, los hermanos Núñez ya habrían gozado de salidas y encuentros con familiares en la casa de la mamá. Pérez, junto a otras cuatro personas, recibió una condena de prisión perpetua por homicidio calificado.
El asesinato
El crimen de Sepúlveda, ocurrido en el 2010, motivó una gran movilización de sus allegados debido a las salvajes características del hecho. La investigación avanzó en forma positiva y se pudo detener al conjunto de los involucrados en la balacera, que se generó por las supuestas molestias que causaban los ladridos del perro de la víctima.
Además de Quico, fueron condenados Héctor Núñez, Rubén Núñez, Roberto Gutiérrez y Miguel Núñez.
FUENTE: La Mañana de Cipolletti

11 enero 2026
Río Negro