La Asociación
Trabajadores del Estado (ATE) se pone en alerta frente el avance de la
modalidad del teletrabajo como forma de desempeño permanente y hace un llamado
a poner en debate las nuevas relaciones
laborales que se gestan en el marco de la pandemia.
Es que, lo que en
principio apareció como una emergencia momentánea en el marco del avance del
COVID 19, se instaló en los hogares por largos meses, exigiendo un
reordenamiento de las actividades laborales y nuevos modos de interactuar y de
manejar recursos y herramientas de trabajo. Todo eso se ha llevado adelante en
el contexto de la emergencia.
Sin embargo, al
sostenerse en el tiempo, para ATE es imprescindible sentar un debate serio
sobre esta nueva modalidad de trabajo impuesta.
“Nos hemos visto
arrastrados en la urgencia a reordenar de un día para el otro nuestros modos y
relaciones laborales, pero esto no puede ser sostenido en el tiempo. Desde ATE
nos pone en alerta la insinuación de que esto pueda transformarse en la norma y
se termine impulsando el teletrabajo”, señaló Rodrigo Vicente, secretario
general de ATE Río Negro.
“Es por esto que
dentro del sindicato se está llevando adelante un gran debate. En este tiempo
los trabajadores y trabajadoras han puesto a disposición sus espacios físicos,
sus propias herramientas y transformado sus hogares en oficinas de trabajo sin
ningún tipo de regulación”, continuó.
Desde el sindicato la
alarma se encendió en vistas del avance que viene haciendo el Ejecutivo, que ya
puso en marcha a través de la función pública una encuesta online sobre la administración
de Recursos Humanos del Estado provincial para obtener datos de las
experiencias de la cuarentena sobre el teletrabajo en las oficinas públicas en
pos de avanzar en una reglamentación en este sentido.
Preocupa sin embargo
al sindicato una modalidad que ha impuesto en solo algunos meses una importante
flexibilización laboral, con horarios extendidos de la jornada laboral y nuevas
demandas que avanzan sobre la vida privada del personal y ni hablar sobre que
deben proveerse sus propios insumos. Se pierde poco a poco también el derecho a
la desconexión y la demanda avanza a toda hora, dando además por contado el
acceso a internet y debiendo el trabajador, no solo poner sus herramientas de
trabajo, sino afrontar los costos de las tarifas de las telecomunicaciones.
Por esto, para el
sindicato no se trata meramente de un cambio de mentalidad o de ofrecer las
herramientas para que los empleados trabajen más cómodamente desde sus casas,
sino del debate de un modelo que en el ámbito privado ha demostrado ser la
puerta de la precarización laboral más extrema.

11 enero 2026
Río Negro