Murió el Obispo Emérito de Viedma, Hesayne

Monseñor Hesayne había denunciado a la dictadura

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El Obispo Emérito de Viedma, Miguel Esteban Hesayne, falleció este domingo a los 97 años por una serie de dolencias que lo aquejaban desde hacía mucho tiempo y que estaban potenciadas por su edad.

El deceso de Monseñor Hesayne se produjo en su residencia del Instituto Cristífero, de la ciudad bonaerense de Azul, y al que se fue a vivir en 1995 cuando renunció como Obispo de la Diócesis de Viedma.

Hesayne se caracterizó por haber sido de los pocos con jerarquía en la Iglesia Católica en haber denunciado torturas y desapariciones en la última dictadura cívico militar en la Argentina.

Hesayne nacido el 26 de diciembre de 1922 en Azul (Buenos Aires) fue obispo católico emérito de la Diócesis de Viedma.

Fue ordenado sacerdote el 12 de diciembre de 1948 en el seminario San José de La Plata por Tomás Juan Carlos Solari, arzobispo de La Plata. Fue profesor de literatura y latín en el Seminario diocesano de Azul y más tarde rector de ese Seminario. Fue destinado como cura párroco en Tapalqué, Veinticinco de Mayo, General La Madrid y Las Flores en la provincia de Buenos Aires. Luego fue designado por quince años como capellán auxiliar no militar en el Regimiento de Azul y en la Base Naval Azopardo de la Armada Argentina. En tiempos del Concilio Vaticano II cursó estudios de Teología Pastoral en la Universidad de Lille, en Francia, y de eclesiología con el teólogo Yves Congar en París.

Fue elegido como obispo de la diócesis de Viedma, provincia de Río Negro, por el papa Pablo VI el 5 de abril de 1975, y recibió la plenitud del sacerdocio en el Orden Episcopal el 4 de junio en la catedral de Azul por Manuel Marengo, obispo de Azul (co-consagrantes Eduardo Francisco Pironio, obispo de Mar del Plata y Miguel Ángel Alemán SDB, obispo de Río Gallegos. Se instaló en la Diócesis de Viedma el 8 de julio del mismo año, a sus 52 años.

Hesayne fue obispo de Viedma por 20 años, hasta el 28 de junio de 1995, cuando renunció por edad. Tuvo un rol episcopal intenso durante el régimen dictatorial del autodenominado Proceso de Reorganización Nacional que entre 1976–1983, siendo uno de los pocos miembros de la jerarquía de la Iglesia Católica de Argentina en criticar abiertamente sus abusos y crímenes sobre los derechos humanos, tales como el asesinato (enmascarado como un siniestro de tránsito) del obispo Enrique Angelelli por una "fuerza de tareas militar" en 1976.

El 21 de abril de 1977, Hesayne intentó presentar al ministro del Interior de la dictadura, Albano Harguindeguy, de visita en Río Negro, los casos de secuestros y torturas que se denunciaban en el Obispado. “Regresé de dicha entrevista, angustiado, apenado y embargado de un gran temor por el futuro inmediato de nuestro país”, escribió tres días después el religioso en una carta dirigida a Harguindeguy.

Hesayne dejó constancia por escrito de que “la tortura es inmoral la emplee quien la emplee. Es violencia y la violencia es antihumana y anticristiana, en frase célebre de Paulo VI para sintetizar la doctrina católica, al respecto”.

 

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