Recordaron que “En el 2013, cuando se realizaron las elecciones generales, hicimos campaña y votamos un proyecto político representado en ese momento por Pichetto y García Larraburu en Senadores y Soria-Bardeggia en Diputados. Era el proyecto político fundado por Néstor y liderado por Cristina, que había posibilitado la creación de millones de puestos de trabajo, que hacia un culto por su protección y mantenimiento, aun a pesar de las crisis internacionales e internas que impactaban en nuestro país. Era el proyecto político que había implementado la Asignación Universal por Hijo que cambió el paradigma de dependencia y clientelismo. Era el proyecto que, con sus avances y retrocesos, generaba las condiciones para el desarrollo y la inclusión de millones de argentinos”.
“Nunca fue fácil quitarle privilegios a los poderosos para distribuir de mejor manera la riqueza y los ingresos. Por eso, claramente, era difícil abstraerse de los embates mediáticos que intentaban desviar la atención y aminorar el sentimiento de millones de argentinos que sentían por primera vez en años (muchísimos por primera vez en su vida) que un gobierno podía representar sus intereses” sintetizaron.
Festejábamos la inclusión de millones de nuevos jubilados y pensionados, alcanzando una cobertura de casi 97% de aquellos en condiciones de acceder a ese derecho. Muchos habían sido víctimas de la informalidad laboral y su contracara posibilitadora: la codicia de los empresarios que no blanqueaban a sus empleados.
La voluntad política del gobierno nacional había redimido la gran estafa a nuestros jubilados con la derogación de la Ley de AFJP, la restauración del sistema de reparto, la creación del Fondo de Garantía de sustentabilidad y el establecimiento de la Ley de Movilidad Jubilatoria que establece dos aumentos previsionales al año.
También festejábamos, con alegría y orgullo, que hacía poco más de tres años que habíamos retomado las riendas de nuestras decisiones soberanas. El pago al FMI y al Club de Paris sumado a la reestructuración y reducción de la deuda pública (nacional y de las provincias), nos permitían independizarnos de los mandatos irrisorios y antipopulares de los grandes centros del poder financiero mundial. Éramos nuevamente independientes y ese simple hecho se reflejaba en el orgullo nacional de millones de compatriotas que masivamente se volcaban a los festejos del Bicentenario de la Revolución de Mayo.
Nada más distante que la realidad social y política de estos días.
La aprobación de la Ley “ómnibus”, posibilitada por el voto de la mayoría de los Senadores del Frente para la Victoria, comandados justamente por Miguel Ángel Pichetto, “representa otro nuevo retroceso para las mayorías de nuestro país, que se suma a la estafa del pago a los fondos Buitres”.
“Creemos que no sólo es una deslealtad al Proyecto Nacional y Popular, a Cristina Fernandez de Kirchner y a la memoria de Néstor Kirchner, sino una clara conspiración contra los intereses de la Patria y de los argentinos”
Porque “beneficiar aún más a los sectores del privilegio, embargar la soberanía nacional y posibilitar la feroz transferencia de recursos en desmedro de las mayorías populares, representa, con aspereza y desilusión, una traición a la voluntad política que se expresó cuando fue elegido como Senador Nacional por la provincia de Río Negro” manifestaron.
“Por ello, pensamos que la dignidad de un dirigente político se manifiesta en las conductas que respetan el lugar de responsabilidad y representación política que legitimamos con nuestro voto. Y como no votamos ni militamos neoliberalismo, entrega, dependencia o exclusión, exigimos el respeto de esa voluntad y por lo tanto le solicitamos al Senador Pichetto que retome el sendero político que lo puso en ese lugar de importancia o que dé un paso al costado y renuncie a una representación que ya no respeta” finalizaron desde el espacio Kirchnerista.

16 enero 2026
Río Negro