Baratti: "Ni yo ni nadie se llevó dinero que son de todos los cipoleños"

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A través de una carta, Baratti señaló lo siguiente:

A la querida comunidad de Cipolletti:

En primer lugar, quiero dirigirme a la comunidad de Cipolletti, decirle a las vecinas y vecinos de mi querida ciudad, que uno viene transitando con suma honestidad esta vida; siendo un laburante (en mi caso ejerciendo la docencia). El hecho de que uno haya decidido ser intendente con el fin de brindarse a su comunidad, y así lo hayan decidido democráticamente las vecinas y vecinos, no quiere decir que uno se haya llevado un sólo peso del municipio.

Por ello, quien dice tan livianamente que uno personalmente como ex intendente o parte del gabinete ha incurrido en malversación de fondos públicos o la comisión de algún delito, se tendrá que hacer cargo.

Tal como lo he dicho anteriormente, está muy bien que se investigue y si así se desea se lleven las acciones a la justicia. Pero una cosa es que haya divergentes opiniones respecto de formas de acciones administrativas o contables, y otra muy distinta es la acusación por la comisión de delito alguno.
Lamento profundamente que el contador Néstor Rinaldi (quien falleciera hace poco) ya no esté entre nosotros para poder explicar y dar las justificaciones pertinentes a quienes así lo requieran, de cada una de las acciones contables y si hubo o no alguna falla administrativa en ese sentido. A pesar de su ausencia, lo que si quiero dejar bien en claro a la comunidad de Cipolletti, es que durante los cuatro años de gestión algunos podrán opinar que han habido aciertos así como también errores. Más allá de ello, lo que puedo asegurar es que jamás ha habido ni si quiera la idea de que uno vaya a quedarse con un solo peso de las arcas municipales y lo que es del pueblo cipoleño.

Las discusiones respecto de las partidas presupuestarias, que evidentemente el actual gobierno no comparte las acciones que nosotros llevamos adelante, son cuestiones que rayan hasta lo ideológico en cuanto a decisiones en materia de política y administración pública.  Por ello, voy a seguir diciendo que si hubiese quedado alguna deuda con motivo de la realización de obras como puede ser en materia de asfalto (porque en Cipolletti hicimos más de 150 nuevas cuadras de pavimento), son parte de las certificaciones se terminaron en marzo de este año y que en lo inmediato los vecinos pagan mes a mes, generando su correspondiente recupero.

Asimismo, en cuanto la política social, deportiva y cultural, a quien opinen que brindamos en exceso dichos servicios a la comunidad, le confirmo que lo volvería hacer sin ninguna duda; con el fin de seguir manteniendo un plan deportivo de contención. Principalmente para los niños, jóvenes y adultos mayores (que hoy, y cada vez más, está haciendo mucha falta). No me temblaría el pulso en asistirlos y contenerlos, porque el Municipio de Cipolletti tiene perfectamente la capacidad de recuperarse; gracias a que las vecinas y vecinos pagan sus impuestos en un muy alto porcentaje; garantizando esto la recaudación y recuperación del municipio. 

También, entre otras de las acciones que llevamos adelante con suma convicción de su correctitud, fue la ampliación del plan calor para que las vecinas y vecinos con sus familias –pertenecientes a los sectores más vulnerables de nuestra comunidad- puedan tener leña para calefaccionarse ante los duros inviernos. Más hoy, que cada vez son más y más las personas desocupadas que lamentablemente están sin trabajo, requiriendo de la presencia y asistencia social del estado municipal. O también las partidas que invertimos en ayuda para aquellos adultos mayores que necesitan del calor y de su alimentación en un lugar de primerísima atención como el CITE (Centro Integral de la Tercera Edad). Así como también, los módulos de ayuda social (alimentos) que brindábamos o de esa ayuda para alguna casa que tenía su techo que casi se le caía o el arreglo de calles de tierra, etc. esas asistencias las volvería a sostener sin dudar.

Por eso, tal como enunciara en un principio, creo que lo que hay que hacer, si hay alguna duda, es averiguar y si se considera necesario llevar a la justicia. Y, por supuesto, también quien así lo considere tendrá que hacerse cargo de las acciones que inicien al respecto, porque yo tengo la conciencia muy tranquila y como siempre, pongo el hombro.

En otro orden, y respecto al mencionado públicamente reasfaltado del Barrio San Pablo, también quiero aclararle a la comunidad, -porque cada día que pasa se dicen tantas versiones y de forma tan liviana- la verdad es que ese dinero se adeudaba a los cipoleños, proveniente de regalías petrolíferas, desde hacía muchos años y que -con suma justicia- el gobernador Alberto Weretilneck hizo que los municipios en cuestión lo recibiéramos. En aquel momento se pidió desde provincia (a través del ministerio de Obras Públicas) que se destinara a determinada obra; y que el intendente de cada ciudad fuese quien dijera a dónde iba a ser destinado.

Es decir que los fondos se podrían haber destinado al cordón cuneta del Bº Anai Mapu, al asfalto de otras calles de la ciudad, a la culminación del centro cultural,  a la renovación de la plaza central de Cipolletti. En mi caso, inicialmente determiné que fuese para el reasfaltado del Barrio San Pablo, porque las calles Puerto Belgrano, Córdoba y 9 de Julio (más otras arterias, que son un montón en el Bº San Pablo) estaban castigadas en sobremanera. Así fue como, junto al entonces secretario de Obras Públicas el Ing. Carlos Moreira, resolvimos destinarlo a ese sector de la ciudad. Así, se llegó hasta hacer el correspondiente registro público de oposición.

Incluso, yo personalmente, me reuní con un grupo de vecinos del sector quienes me transmitieron que ellos no querían que se pagara el reasfaltado porque afectaba su bolsillo y economía familiar, no estando de acuerdo con pagar las obras para el correspondiente recupero de las arcas municipales. El grupo de vecinos, también manifestó en su oportunidad, que consideraban que ellos ya habían pagado hace años el asfaltado de esas calles y que no debían volver a pagarlo. El registro público de oposición, dio como resultado un alto porcentaje de rechazo a las obras y por ello, en consecuencia no se llevó a cabo. Además, cabe señalar que dicha obra no tenía un costo de 15 millones de pesos como se ha dicho a través de algunos medios (en aquel entonces, aproximadamente se requería de una inversión de algo más de 21 millones de pesos, debido a que había que reasfaltar una gran cantidad de arterias que estaban y aún hoy están destruidas).

Tampoco es verdad, como se ha dicho, que como yo no gané las elecciones de mayo de 2015 decidimos dejar de concretar obras. A pesar de ello, y como debe ser, continuamos trabajando en pos de la comunidad. Incluso, esa obra, como lo fue también la remodelación de la plaza central, se iniciaron con posterioridad a las elecciones celebradas en el mes de mayo del año pasado. O como también fue la inauguración de la inmensa plaza que realizamos en el Distrito Vecinal Noreste. En definitiva –como corresponde- continuamos concretando diversas obras para la ciudad.

En resumen, le solicité al entonces secretario de Economía y Hacienda (el contador Néstor Rinaldi) que para que esa suma de dinero no se devaluara quedase a disposición para alguna otra obra y/o en las arcas del municipio para que el próximo gobierno las empleara en obra pública. Paralelamente, debo recordar que estábamos iniciando las obras de asfalto del barrio Arévalo, del cual obviamente dentro de las “deudas” que se hablan quedaban certificaciones que son lógicas, porque el asfaltado se inauguró ya bastante avanzado el año 2015. Siempre he manifestado que si en una gestión quedan “deudas” que corresponden a materia social o de obras, que mejoren la calidad de vida de la ciudadanía, bienvenidas sean. Obviamente no todos pensamos igual, y seguro hay gente que solo piensa en si le cierran las cuentas o no, dejando lo humano y lo social de lado (lo cual no critico, pero indefectiblemente, son distintas maneras ideológicas de entender cuáles son las prioridades públicas y políticas en una gestión de gobierno al servicio de su comunidad).

También, respecto de la supuestas “deudas” que quedaron, cabe mencionar que muchas de las obras que se realizaron son con recupero para las arcas municipales, con el aporte y pago que mes a mes irán (y seguramente están realizando los vecinos), como por ejemplo del asfalto en el barrio Manzanar, del asfalto la calle Escalabrini Ortiz y de la parte norte de la ciudad, del barrio Prieto y del barrio Arévalo, llegando a alcanzar un ambicioso plan de pavimentación que superó aproximadamente las 150 nuevas y necesarias cuadras de asfalto. Sólo por mencionar algunas obras.

Para finalizar, hoy, he vuelto a trabajar en lo que he hecho por 35 años de mi vida (que es la docencia) la cual sólo dejé de ejercerla durante los 4 años en que fui el intendente municipal de esta querida ciudad de Cipolletti, ya que incluso cuando fui presidente del Concejo Deliberante seguí dando clases en la universidad. Así que, en la actualidad, sigo trabajando diariamente en mi profesión, como cualquier hijo de vecino y con la honestidad de siempre.

Para cerrar, indefectiblemente, con el actual gobierno municipal tenemos diferencias sustanciales de cómo vemos las cosas, pero eso no habilita -bajo ningún concepto- a que se me “ensucie” de manera indiscriminada. La gente que me conoce sabe de mi honestidad y buen obrar, sabe dónde vivo, lo que he hecho en mi haber, sabe de mi trabajo en la docencia, de mi buen nombre y honorabilidad. Yo no voy a poner en tela de juicio si está bien o no que se me intente ensuciar de manera sistemática, lo que si digo es que como corresponde quien así lo hiciese se va a tener que hacer cargo de ello. Una cosa es que hayan divergencias de opiniones técnicas en materia de la administración pública, pero otra cosa muy distinta es decir que se ha robado o que uno haya sustraído dinero público para favorecerse. Y esto lo quiero dejar bien claro, ni yo ni nadie se llevó dinero que son de todos los cipoleños. Insisto las discusiones técnicas o diferencias de pareceres son una cosa, pero de ahí a decir que hubo malversación de fondos, irregularidades o que se desconoce el dinero que alguien se llevó, es muy grave.

Me despido, saludando y acercando un inmenso abrazo a la querida comunidad de Cipolletti, que me permitió acompañarlos durante estos 4 años al frente del municipio. Hoy y siempre pueden contar con mi buena y honesta predisposición.

 

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