Al cumplirse hoy seis años de la primera marcha de “Ni
una Menos”, el bloque del Frente de Todos insistió con la necesidad de instalar
una agenda pública y legislativa que tome las demandas de las organizaciones
sociales y las traduzca en proyectos que amplíen los horizontes de derechos
humanos de las mujeres y disidencias.
En ese sentido, la bancada que preside María Eugenia
Martini recordó numerosas iniciativas presentadas en este año y medio de
gestión vinculadas al reconocimiento de derechos de mujeres y personas de la
diversidad, que apuntan a otorgar autonomía económica y acceso a recursos, a la
protección integral, asistencia y contención en situaciones de violencia de
género, a la participación y representación en la toma de decisiones públicas,
a la promoción de la transformación cultural a través de la deconstrucción de
los patrones culturales que sostienen las desigualdades, entre otras temáticas.
Por ejemplo, se mencionó el proyecto de ley integral
Trans, la modificación de la ley de presupuesto para esté pensado desde una
perspectiva de género, la reforma de la norma que crea el Observatorio de
Violencia contra las Mujeres para que incluya a la diversidad, entre otras.
El 3 de Junio del 2015 marcó una bisagra en las luchas
feministas, donde los silencios por las violencias machistas comenzaban a ser
sepultados. El femicidio de Chiara Páez llevó al límite a una sociedad: miles
de mujeres en las calles modificaban un mapa urbano que tendría ecos impensados
en todas las ciudades de nuestro país y la región.
“Ni una menos” se dijo en todas las lenguas y se
inscribió en culturas tan diversas como impensadas. Ese 3 de junio, y los que
vinieron después, fue masivo y transversal como las manifestaciones que se
producen cada 24 de marzo. Entre estas dos fechas hay un punto fundamental:
construir entre todos y todas “un nuevo Nunca Más”.
Este año, el reclamo colectivo apunta, entre otras
cuestiones, a la urgencia en modificar las prácticas y contar con una justicia
que realmente intervenga con perspectiva de género. Es una necesidad aplicar la
Ley Micaela y garantizar el desarrollo de capacitaciones en género para los y
las integrantes del Poder Judicial. También lo es contar con mayor
participación de mujeres en puestos jerárquicos y de toma de decisión en los
Poderes Judiciales, los Ministerios Públicos y, en particular, en los órganos
colegiados.
Es imperioso eliminar las dificultades que tienen a diario
las personas en situación de violencia por motivos de género para acceder a la
justicia. Las falencias en este sentido son múltiples y se reflejan en la falta
de patrocinios jurídicos gratuitos, en los modos actuales de intervención en
causas relativas a violencia por motivos de género y en la carencia de unidades
fiscales especializadas para la investigación de delitos relativos a la
violencia por motivos de género.
Pero también se reflejan en la necesidad de que quienes
integran los sistemas de administración de justicia actúen en el ejercicio de
sus funciones con una escucha empática, que no revictimicen, que tomen medidas
acordes a cada caso, que generen procesos judiciales ágiles, que investiguen
los hechos teniendo en cuenta los contextos de violencia de género, entre
otros.
“Aún queda un largo camino por recorrer, porque las
cifras de femicidios en nuestro país continúan mostrando la necesidad de
profundizar la modificación de aspectos estructurales del entramado social que
sostiene las violencias. Hubo más de 250
femicidios en el 2020, según el registro de la Corte Suprema, uno cada 35
horas. Si bien no se incrementaron en el contexto de pandemia, aún es una cifra
desgarradora”, manifestó el bloque.
Las definiciones del presidente Alberto Fernández al
inaugurar las sesiones ordinarias del Congreso el pasado 1 de marzo, impulsando la necesidad de que la violencia
de género sea una política de Estado y una política de la sociedad,
comparándola con el consenso social referido a las políticas de “Memoria,
Verdad y Justicia”, marcan el posicionamiento del Estado Argentino en relación
a la intolerancia a las violencias machistas.
El presidente puso en el corazón de la política pública
la perspectiva de género: por primera vez existe un Ministerio de Mujeres,
Género y Diversidad, que es claramente una conquista de las luchas feministas y
un compromiso del Estado con los derechos humanos de las mujeres y las
disidencias. Su tarea permitió avanzar en programas como el “Acompañar”, el de
“Igualdad en la Diversidad”, el acuerdo federal contra las violencias de
género, la creación del sistema integrado contra los femicidios, entre otras
políticas públicas.
“Este presente nos obliga, nos exige, nos responsabiliza.
La equidad, la igualdad, la paridad, no alcanza con legislarla, desearla y
nombrarla, es necesario construirla. Construirla implica incidir en
construcciones políticas y en el diseño de políticas públicas que cuiden la
salud, que posibiliten la soberanía sobre los cuerpos, la vida, los proyectos,
la economía, los cuidados”, concluyeron los y las integrantes del bloque.

20 enero 2026
Río Negro