Alertan que la contaminación por plomo sigue afectando la salud de los sanantonienses

A más de cuatro décadas del cierre de la fundición Geotécnica, nuevos estudios científicos confirman la persistencia de metales pesados en la Bahía San Antonio. Patricia Llonch advirtió que el Estado incumple una sentencia judicial vigente y que el avance del mar podría agravar de manera irreversible la dispersión de contaminantes

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A más de 40 años del cierre de la planta de fundición Geotécnica, la contaminación por plomo y otros metales pesados continúa representando una amenaza para la salud de la población de San Antonio Oeste. Así lo sostuvo la ingeniera Patricia Llonch, integrante de la Multisectorial por el Plomo y de la Fundación Inalafquen.

La referente ambiental se refirió a recientes estudios científicos que volvieron a detectar contaminación en organismos de la Bahía San Antonio y cuestionó la falta de cumplimiento de la sentencia dictada por el Superior Tribunal de Justicia de Río Negro, que en 2017 ordenó avanzar con la remediación integral de las escorias abandonadas por la ex fundición.

La preocupación también llegó al ámbito legislativo. Días atrás, la legisladora de Vamos con Todos, Magdalena Odarda, junto a integrantes de su bloque, presentó un pedido de informes para conocer el grado de cumplimiento de la sentencia judicial y las acciones impulsadas por el Gobierno provincial frente a un problema ambiental que atraviesa generaciones.

"Han transcurrido más de 60 años desde que se depositaron las escorias de Geotécnica en distintos sectores de la ciudad y más de 40 años desde que la planta cerró, pero el problema sigue presente", afirmó Llonch durante una entrevista realizada en el programa Raíz Informativa, que conduce Pedro Caram. Explicó que la obra de remediación ejecutada entre 2015 y 2018 quedó inconclusa por falta de financiamiento y que aún permanecen importantes acumulaciones de residuos contaminantes en cercanías de la planta urbana.

Detalló que la Nación había asumido compromisos para continuar los trabajos, pero un convenio firmado en 2021 dejó a la Provincia y al Municipio como únicos responsables de ejecutar la remediación pendiente. "Fue una decisión desafortunada que nunca entendimos. Desde entonces seguimos esperando que se cumpla con lo que ordenó la Justicia", señaló.

Los nuevos estudios científicos conocidos recientemente refuerzan las advertencias que desde hace años sostienen organizaciones ambientales y vecinos. "La contaminación está presente. Está afectando la salud de las personas", sostuvo Llonch, quien remarcó que la exposición prolongada a pequeñas cantidades de plomo puede provocar alteraciones neurológicas, cognitivas y conductuales.

La especialista recordó que durante años se consideró tolerable una determinada concentración de plomo en sangre, pero que la evidencia científica modificó completamente ese criterio. "Hoy se sabe que no existe ninguna cantidad segura de plomo en el cuerpo humano. Es un mineral que no tiene por qué estar en los organismos vivos", explicó.

En ese sentido, alertó sobre los efectos de exposiciones crónicas de baja intensidad. "Con niveles relativamente bajos de plomo en sangre ya se observan procesos de neurodegeneración, problemas cognitivos y alteraciones en el desarrollo neurológico", indicó. Además, recordó que la presencia de plomo motivó en distintos países la eliminación progresiva de pinturas, combustibles y otros productos que lo contenían.

Sin embargo, el problema en San Antonio Oeste no se limita únicamente al plomo. "Tenemos otros metales incluso más peligrosos porque son cancerígenos. Este es un legado terrible que arrastra la ciudad desde hace décadas", afirmó.

Uno de los aspectos que más preocupa a la Multisectorial por el Plomo es el impacto del cambio climático sobre los sitios contaminados. Llonch advirtió que el aumento del nivel del mar está acercando la marea a las pilas de escoria remanentes. "Hoy están más cerca que nunca. En pocos años, algunos de esos sectores podrían quedar cubiertos por agua", señaló.

La consecuencia sería dramática. "La marea se llevaría esos metales de forma masiva y no gradual como ocurrió hasta ahora. Podrían dispersarse sobre playas y sectores costeros que utiliza la población. Una vez que esos contaminantes se dispersan, la remediación se vuelve prácticamente imposible", alertó.

Para la referente ambiental, el camino a seguir es claro. Consideró que el Municipio y la Provincia deben actualizar los estudios técnicos existentes y definir de manera urgente un nuevo plan de remediación. "No hay excusas. Gran parte del trabajo técnico ya está realizado y la remediación está ordenada judicialmente", sostuvo.

Llonch también recordó que la presencia de las escorias mantiene bloqueadas unas 240 hectáreas para el desarrollo urbano de San Antonio Oeste, generando restricciones territoriales y económicas para la ciudad. "Además del problema sanitario, existe un enorme perjuicio para el crecimiento urbano y para el aprovechamiento de tierras fiscales de altísimo valor", afirmó.

Mientras tanto, la sentencia judicial continúa vigente y la contaminación permanece donde siempre estuvo. "Es muy difícil entender cómo este problema ha afectado durante decenios la salud de las personas sin que el Estado haya logrado removerlo eficazmente", concluyó la integrante de la Multisectorial por el Plomo.

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