La calle 20 no tiene como única alternativa convertirse en mano única para mejorar la circulación y la seguridad vial, consideró la concejala Lorena Alan, quien después de la reunión mantenida con autoridades municipales de Tránsito avanzó en una iniciativa para construir dársenas de estacionamiento, reforzar los controles y consultar a los vecinos y vecinas sobre las soluciones para el sector.
Alan sostuvo que la preocupación por la circulación en calle 20 viene de tiempo atrás y que los accidentes registrados en la zona volvieron a poner en evidencia problemas que, a su entender, no deberían quedar relegados. Recordó que ya se habían advertido dificultades vinculadas con baches y maniobras para esquivarlos y cuestionó que después de aquellos episodios no se hayan producido respuestas concretas.
Pero el problema que observa no está solamente en el estado de la calzada. La concejala puso el foco en la circulación durante las horas pico, cuando el movimiento vehicular se vuelve difícil de ordenar, y consideró que se necesitan medidas que puedan comenzar a implementarse en el corto plazo.
En ese punto, tomó distancia de la posibilidad de convertir la calle 20 en mano única, una alternativa que había sido mencionada desde el Ejecutivo municipal. Alan consideró que una modificación de ese tipo podría generar nuevas dificultades durante el período de adaptación de quienes viven y circulan habitualmente por el sector. “Me parece que hay que buscar otras alternativas más rápidas que le den otra mirada también al vecino y vecina”, expresó y explicó que su espacio comenzará a trabajar sobre una iniciativa diferente.
La alternativa que aparece como primera opción es la construcción de dársenas para estacionamiento utilizando parte del espacio disponible en las veredas. Alan señaló que calle 20 concentra una importante cantidad de comercios y que buena parte de los vehículos que se estacionan allí lo hacen durante períodos breves para realizar compras. La concejala también observó una situación particular entre quienes viven en esas calles. Explicó que muchas viviendas cuentan con garajes propios y que algunos vecinos llegan a colocar sus vehículos sobre las veredas para evitar que sean chocados. Por eso consideró que una reorganización del espacio podría permitir liberar parte de la calzada sin afectar la actividad comercial.
El planteo no se limita a las obras. Alan consideró necesario reforzar los controles de tránsito en la calle 20 y extenderlos a otros sectores, como la calle 30 hacia el fondo. En particular, puso la mirada sobre las situaciones que se producen en zonas de alta circulación peatonal.
También describió escenas que, a su entender, muestran los riesgos cotidianos: personas que deben cruzar corriendo, ciclistas que se bajan de sus bicicletas para atravesar determinados sectores y una circulación que se vuelve especialmente complicada en los horarios de salida de las escuelas. “Claramente podemos ensanchar la calle, podemos pasar una zona a una sola mano, podemos poner más... pero si verdaderamente el conductor no respeta las condiciones, las reglas y las normas de tránsito, siempre vamos a vivir de la misma manera”, sostuvo.
Por eso, otro de los ejes que incorporó es la educación vial, especialmente entre adolescentes y jóvenes que utilizan motos. Alan planteó que el área municipal de Tránsito pueda acercarse a las escuelas secundarias y trabajar junto con los equipos directivos para abordar la problemática desde una edad temprana.
También consideró que las campañas de concientización deberían recuperar herramientas que generen impacto. Recordó antiguas campañas de seguridad vial que mostraban las consecuencias de los accidentes y sostuvo que podría ser necesario volver a utilizar recursos de ese tipo para transmitir los riesgos de determinadas conductas. “Muchas veces te vas al kiosco a comprar, decís que vas y venís, y muchas veces no volvés”, expresó al referirse a la necesidad de tomar dimensión de los riesgos que existen en la circulación cotidiana.
En paralelo, Alan confirmó que la ordenanza sobre monopatines eléctricos ya se encuentra vigente y señaló que quienes utilizan estos vehículos deben conocer las condiciones establecidas para circular. También remarcó la importancia del casco y del seguro contra terceros, dentro de una mirada que busca contemplar a quienes se movilizan en moto, bicicleta, monopatín, auto o a pie.
Otro de los puntos que pretende incorporar al tratamiento es la participación de quienes viven en las zonas donde se analizan modificaciones. La concejala consideró que los vecinos y vecinas deben tener un lugar en la discusión y anticipó la posibilidad de realizar encuestas y relevamientos para conocer cuáles son las alternativas que consideran más adecuadas. “Necesitamos ser parte de estos proyectos y que nos incluyan y que verdaderamente seamos los que tomemos también la voz de decir: che, me parece que es por acá, no es por allá”, señaló.
El próximo paso será avanzar con el proyecto de dársenas y analizarlo junto con el área de Obras Públicas, teniendo en cuenta además las normas existentes sobre las veredas. La intención es que las intervenciones puedan ser contempladas en el presupuesto municipal 2027. Alan sostuvo que el objetivo es que las distintas alternativas puedan transformarse en acciones concretas y que la discusión no quede limitada a una sola medida. En ese sentido, incluyó dentro del análisis el cambio de circulación, los semáforos, el estado de las calles, los controles y la educación vial.
“Me parece que no es por ahí”, no hay que esperar a que las estadísticas determinen si los accidentes son suficientes para actuar, resumió la concejala. Su planteo apunta a que las medidas se definan antes de que nuevas tragedias vuelvan a poner sobre la mesa los problemas que hoy atraviesa la circulación en distintos puntos de Viedma.
4 octubre 2026
Viedma