“La elección es Daniel Scioli”

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He dedicado toda mi vida a la política. Es para mí una pasión. A veces ocupando cargos públicos donde se me dio la oportunidad de dar a conocer mi impronta y otras veces desde el llano pero siempre atenta al pulso de los acontecimientos políticos institucionales de mi Provincia y de mi País.

Mi temperamento, caracterizado por decir lo que pienso, me trajo aparejado contar con pocos amigos dentro de esta pasión de vida, la militancia política.

A esta altura de mi carrera, viniendo de la Unión Cívica Radical y acompañando las propuestas del Frente para la Victoria, puedo asegurar a todo aquel que lea este mensaje que existen en estos dos espacios gente honrada,  con verdadera vocación democrática y preocupada por lo que le pasa al otro y gente ruin, ambiciosa y corrupta que se dedica a la política para sacar provecho económico y detentar el poder de decidir sobre la vida de los demás.

En estos años he visto de todo incluso cosas que jamás soñé que podrían ocurrir, como la falta total de independencia entre los tres Poderes del Estado a la vista de todos, que con una impunidad asombrosa y desgarradora suspenden causas, se sobreseen a delincuentes confesos, se prenden fuego los Tribunales, no se sanciona y se justifica a los Funcionarios Públicos que violan la Ley, en fin podríamos escribir páginas enteras de la falta de seriedad con que se maneja la Cosa Pública pero eso me distraería del motivo primordial de esta comunicación.

Scioli o Macri, esa es la cuestión. En quien pondremos o depositaremos la confianza para que decida durante 4 años sobre nuestra economía, educación, salud, en fin sobre nuestras vidas y la de nuestros seres amados. Porque eso es lo que hacen los Presidentes, los Gobernadores y los Intendentes. Nos gobiernan, toman medidas y decisiones que nos afectan, para bien o para mal.

La corrupción es uno de los principales flagelos de nuestro tiempo, en el mundo, en el País, en las Provincias. Hoy agravado por la falta de idoneidad, de capacitación, de instrucción de los decisores políticos que ponemos al frente de las áreas del gobierno.

Obviamente una cosa trae la otra. Para que la corrupción siga avanzando es necesario de funcionarios sin carácter, superfluos, mal informados, de los cuales los grandes grupos y mafias obtienen favores millonarios solo por mendrugos.

Tuve la oportunidad de conocer a la gente que rodea a Macri y sin hacer de esto algo personal porque no lo siento así, debo decirles que a mi criterio carecen de definiciones categóricas en los grandes temas nacionales y menos aún Provinciales o Regionales. Se abstienen premeditadamente de fundar y defender sinceramente su propia concepción de sociedad o de país.

 Reniegan públicamente, ante la proximidad de la elección, de sus posturas publicitadas hace a penas algunos meses por los principales actores Macri, Michetti, Larreta, especulando con el temor  de ahuyentar el voto de la clase media o trabajadora si dicen la verdad  y fundan honestamente sus intenciones.

Por más esfuerzos que realice el grupo cerrado de Macri  no puede convencerme de su falta de consideración y desinterés en  una Argentina igual, del mismo color y con las mismas oportunidades. Si hasta gestualmente se los reconoce como representantes genuinos de una clase social dominante por muchos años en la argentina.

Con una gran inserción en el empresariado cómodo, el que siempre quiere estar a la sombra del poder y los altos mandos militares a los que siempre estuvieron emparentados, o en su caso asociados, están empeñados en quedarse con el gobierno nacional.

Creen que  el salario es un gasto que baja o sube de acuerdo al criterio cuentapropista del dueño de la empresa, que las paritarias donde se  discuten precios del Contrato de Trabajo son innecesarias, afirman que las universidades no deberían ser tantas.  Se niegan a debatir y fijar postura sobre si concluyó o no la discusión sobre la violación de los derechos humanos en la Argentina. Desconocen el trabajo y desprecian la existencia de los pequeños y medianos productores y empresarios.

Como en el famoso monólogo de Perciavalle “Los Pobres”, se le resbala la lengua a Mauricio y no atina a dar contenido franco a ninguna de sus frases. Especula y usa permanentemente la antipatía que ciertos sectores del electorado sienten por Cristina Fernández. Pero  si logra hacerse del poder de decidir sobre nosotros, las verdaderas razones de sus desvelos por el poder, las vamos a sentir en carne propia.

Daniel Scioli proviene de un Partido Nacional, está contenido en un Frente que integramos militantes de distintos partidos también nacionales. Estaremos todos garantizando el cumplimiento de las cosas que diseñamos y explicó durante su campaña. Estaremos todos, con carácter y posturas muchas veces encontradas marcando el rumbo  mayoritariamente decidido.

No votemos pensando en el que no queremos, sino en el que nos garantiza confianza. Mirándolo  a él, a Daniel Scioli. No es fácil gobernar,  es necesario conocer, estudiar, experimentar. La política no es un juego. No es una opción que tomo porque me aburrí de todo. La política no es un Shopping donde todo se me ofrece y tomo lo que quiero porque tengo el dinero para hacerlo.

 La política es la vida, el trabajo, la vivienda la salud de los viejos, de los chicos, de nosotros. Cada decisión  que tomamos algo provoca en la vida del ciudadano.

Francamente cuando votemos reflexionemos de qué lado está el candidato. Yo tengo la certeza de que no es Macri el que está cerca de los que toda mi vida he defendido. Lo experimente desde mi función legislativa cuando le pedí postura ante la prórroga irregular del contrato de la corrupta Petrobras. Después del silencio, votó a favor.

Voy a votar por Daniel Scioli. Tengo fe en él. Confío en su carácter, nadie puede gobernar la Provincia de Buenos Aires por dos periodos sin temple y decisión. Siento que está comprometido con el desarrollo equilibrado de todas las Regiones y de todas las personas. Siento que es porque lo ha sido como Gobernador, respetuoso de la libertad e independencia de los Poderes del Estado.

No soy Kichnerista. Cuando tuve que enfrentar posturas de este gobierno lo hice de frente. Jamás nadie me pidió que derogue la Resolución que suscribí en contra de la 125. Nadie me pidió que no publicara mi Carta Abierta a la presidenta en contra de la corrupción. Integré las filas de este Frente con absoluta libertad. Es más, me otorgaron la distinción de acompañar a Miguel Ángel Pichetto en la fórmula gubernamental.

Todos ustedes saben que soy dura, implacable, que no le tengo miedo a nada ni a nadie. Lo demostré. Reconozco extraordinarios avances en la gestión nacional en materia social, previsional, de reconocimientos de derechos a los ciudadanos argentinos. Mi capital es la convicción. Eso no lo negocio con nadie.

Mi convicción hoy me dice que con Daniel Scioli vamos a avanzar sin abandonar ni claudicar con ninguno de nuestros sueños, pero siempre en un marco de igualdad, garantizando los sueños de todos los argentinos.

Ana Piccinini

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