“No podemos seguir avalando con silencio que su desempeño no resulta acorde a la función y que ha defraudado el proyecto con el que se presentó al concurso público para el cargo de director, ya que con sus acciones no ha validado los objetivos, las formas, ni los procedimientos a implementar en el campo editorial”, expresaron Laura Díaz de Calvo, Silvia Sánchez, Ana María Grandoso, Rodrigo Guzmán e Ignacio Javier Artola.
Añadieron que “nuestra función en el Consejo Asesor implica aportar conocimientos y experiencias y pensamos que este aporte ha sido ignorado. Nuestros requerimientos, dudas y críticas -realizados repetidas veces en forma presencial y mediante correos electrónicos- han sido sistemáticamente respondidos con evasivas o ignorados”.
Entendieron que “los aspectos de mayor gravedad son a nuestro juicio los siguientes:
No se ha abordado un plan editorial con los criterios mínimos que permitan denominarlo de esa manera, dado que su propuesta es difusa en lo conceptual y no plantea un cronograma de trabajo para el corto, mediano y largo plazo, ni quién se hará cargo de cada tarea, ni cómo se concretarán las tareas de promoción y difusión, etc.
El informe de gestión que nos presentó Welschinger en el pasado mes de junio es una serie de declaraciones inconexas. Las propuestas que nos presentó para pagar ediciones de concursos de terceros, sin establecer prioridad en el plan propio (adonde por ley deberían estar orientados los recursos financieros), parecen expresar que sólo pretende imprimir libros a cualquier costo para satisfacer pedidos puntuales o coyunturales que va recogiendo de localidad en localidad, poniendo en segundo lugar el mecanismo democrático y transparente de las convocatorias.
La administración del FER -y el manejo de sus recursos- merece una atención específica que lleva ocho meses sin resolverse. Por ejemplo, el director, para justificar su falta de acción, en la reunión del Consejo Asesor en Río Colorado en junio pasado, responsabilizó al Secretario de Cultura por la falta de autorización para el uso de los fondos, haciendo referencia a restricciones inexistentes en el Decreto Reglamentario del FER.
Por lo expuesto, a ocho meses de la asunción de Daniel Welschinger consideraron que “todo está en el debe: no hay equipo editorial, no hay espacio fìsico, no hay mobiliario ni equipos informáticos, no hay disponibilidad política de los fondos, no hay etapas para un plan editorial, no hay un plan estratégico, los consejeros se pagan sus traslados y hay una entrecortada y compleja relación con el Consejo Asesor”.
Asimismo, manifestaron su preocupación por la Convocatoria Literaria 2016 en los géneros poesía, cuento y novela corta, en tanto “desconocemos su desarrollo y estimamos insuficiente su difusión”.
Afirmaron que todo lo dicho les otorga razones de peso “para pensar que así no se constituirá el patrimonio literario que merecen escritores y lectores rionegrinos. En este sentido, como integrantes del Consejo Asesor, luchamos por el renacimiento de este instrumento fundamental para el desarrollo de la cultura de la provincia y exigimos que el Fondo Editorial Rionegrino sea conducido con la seriedad, el dinamismo y la dedicación que el director Welschinger no ha logrado demostrar”.
Cabe recordar que El Fondo Editorial Rionegrino fue creado por ley en 1984 para financiar, promover y difundir la obra de los escritores rionegrinos, con aportes específicos de la Lotería Rionegrina.
En 2006 se reglamentó que el FER estuviera a cargo de un director elegido por concurso público y abierto de antecedentes y oposición, pero recién en 2015, luego de nueve años, esto pudo realizarse.

11 enero 2026
Río Negro