Juzgan en Viedma a un docente y clown acusado de abuso sexual contra su expareja

La Fiscalía sostiene que los hechos ocurrieron durante una relación de pareja atravesada por una asimetría de poder. La defensa rechaza la acusación y afirma que el vínculo fue consentido

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El juicio oral y público contra el docente y clown Pablo Mario comenzó en Viedma, donde enfrenta una acusación por el delito de abuso sexual con acceso carnal continuado en perjuicio de quien fue su pareja durante cerca de dos años. La denuncia refiere a hechos que habrían ocurrido entre 2023 y 2024, en el marco de una relación iniciada cuando la denunciante asistía a talleres de clown que él dictaba en La Casa de la Cultura de Patagones.

La acusación es impulsada por la fiscal Yanina Estela Passarelli, junto a la fiscal adjunta Sofía Lento, quienes sostienen que los hechos se produjeron en un contexto de asimetría de poder entre ambas personas. Durante los alegatos de apertura, la Fiscalía planteó que la causa debe analizarse con perspectiva de género, al entender que la violencia sexual dentro de una relación de pareja presenta características distintas a otros contextos y que el eje central del debate será la existencia o no de consentimiento.

La investigación señala que la denunciante conoció al imputado como alumna de sus talleres y que posteriormente iniciaron una relación afectiva. La Fiscalía remarcó que, además de la diferencia de edad, existía una relación de autoridad derivada del vínculo docente-alumna y una situación de aislamiento de la mujer, cuya familia reside a más de mil kilómetros de la región. También sostuvo que el proceso de reconocimiento de los hechos como abusivos fue gradual y que recién pudo denunciar tras conversar con una amiga y recibir acompañamiento profesional. La primera presentación en la Comisaría de la Mujer, indicó la acusación, fue inicialmente mal radicada y una resolución judicial permitió que se iniciara la investigación penal.

Durante su declaración en el debate, la denunciante expresó que tardó mucho tiempo en comprender lo que había vivido y relató que sintió vergüenza para hablar de los episodios, incluso en terapia. "Yo no me podía dar cuenta de lo que pasaba. Hubo mucha manipulación y tácticas. Me costó contar los abusos", manifestó ante el tribunal. También declaró una amiga y vecina, quien describió cambios en su comportamiento durante el período investigado y afirmó que la acompañó a buscar ayuda y a realizar la denuncia.

En las dos primeras jornadas también prestaron testimonio una psicóloga del hospital especializada en violencia y el psicólogo perito del Cuerpo Médico Forense del Poder Judicial. Por parte de la defensa declararon una amiga y expareja del imputado y una psicóloga particular.

La defensa, ejercida por las abogadas Graciela Perrén y Milenka Bezic, rechazó la acusación y sostuvo que la pareja mantuvo una relación libre y amorosa. Las defensoras afirmaron que no existía una situación de vulnerabilidad que impidiera a la mujer prestar consentimiento y cuestionaron que la diferencia de edad o el vínculo laboral hubieran condicionado su autonomía. Además, plantearon que la denunciante contaba con trabajo, vivienda propia y una red de vínculos.

El juicio continuará el lunes, cuando declararán los últimos testigos propuestos por la defensa. El imputado podrá hacer uso de la palabra, aunque no está obligado a hacerlo. Finalizada esa etapa, el tribunal iniciará la deliberación para resolver si corresponde dictar un veredicto de culpabilidad o absolución. En caso de una condena, posteriormente se realizará una audiencia de cesura para fijar la pena.

El tribunal está integrado por los jueces Marcelo Chironi, Guillermo Bustamante y Guillermo González Sacco. El delito imputado prevé una pena mínima de seis años de prisión, por lo que, de recaer una condena, la sanción sería de cumplimiento efectivo.

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