Un fallo destrabó un trámite de ciudadanía italiana tras corregir registros centenarios

La Justicia reconoció la identidad documental de cuatro generaciones de una familia y rectificó errores en nombres, apellidos y edades que impedían acreditar la línea de descendencia.

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Más de un siglo de errores registrales en nombres, apellidos y edades dejó de ser un obstáculo para que una joven pueda continuar con su trámite de ciudadanía italiana. Una resolución judicial reconoció que distintas variantes asentadas en documentación argentina e italiana correspondían a las mismas personas y reconstruyó la identidad documental de cuatro generaciones familiares.

El fuero de Familia de Bariloche tomó la decisión luego de una información sumaria presentada por la interesada. En ese proceso explicó que las autoridades italianas exigen una coincidencia absoluta entre la documentación de ambos países para acreditar la continuidad de la línea de descendencia, requisito que no podía cumplir debido a las diferencias existentes en los registros.

Durante el expediente se analizaron partidas de nacimiento, matrimonio y defunción de cuatro generaciones. La jueza determinó que las distintas formas en que figuraban nombres y apellidos en los documentos argentinos e italianos correspondían a las mismas personas y, además, ordenó rectificar errores en las edades consignadas en esos registros.

Entre las inconsistencias detectadas aparecían nombres castellanizados, diferencias en la escritura de apellidos y edades incorrectas. La solicitante indicó que muchas de esas variaciones se originaron entre fines del siglo XIX y comienzos del XX, cuando los datos de inmigrantes italianos solían registrarse con errores por cuestiones idiomáticas o por la forma en que se confeccionaban las actas de la época.

En el trámite también intervinieron el Ministerio Público Fiscal y el Registro Civil de la provincia de Santa Fe. Ese organismo no formuló objeciones respecto del reconocimiento de identidad ni de las rectificaciones de edades solicitadas, aunque pidió documentación adicional para modificar la nacionalidad consignada de una ascendiente. Ante la imposibilidad de reunir esa prueba, la mujer desistió de ese punto del planteo.

Al fundamentar la resolución, la magistrada señaló que este tipo de procesos tiene como finalidad brindar certeza sobre hechos que no presentan controversia cuando esa declaración resulta necesaria para producir efectos jurídicos. En ese marco, consideró acreditado que las diferencias detectadas respondían a errores registrales y no alteraban la identidad de las personas involucradas.

Con la sentencia, la joven podrá presentar una cadena documental uniforme para continuar el trámite de reconocimiento de la ciudadanía italiana, que permanecía paralizado por inconsistencias acumuladas en la documentación familiar durante más de cien años.

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