Ana Haro: “La prestación del cuidado terapéutico no es como contratar a un gasista”

La referente de CuiDo Río Negro explicó por qué el sindicato reclama modificar el marco legal de la actividad y advirtió sobre la falta de protección para quienes trabajan como monotributistas

Comentar

La particularidad del trabajo de cuidado domiciliario es uno de los principales argumentos que sostiene el reclamo de CuiDo Río Negro, el Sindicato de Cuidadoras/es Domiciliarias/os - Polivalentes e Institucionales, Acompañantes Terapéuticos/as y Enfermeros/as, para modificar la normativa que regula la actividad. Para Ana Haro, referente del gremio, encuadrar a quienes realizan estas tareas como simples prestadores de servicios no contempla una labor que implica horarios establecidos, continuidad y disponibilidad frente a las necesidades de las personas asistidas.

La dirigente explicó que el sector viene trabajando desde hace más de un año y medio en una modificación de la legislación y que, en los últimos meses, comenzó a recorrer la Legislatura para explicar el planteo a representantes de los distintos bloques. El objetivo, señaló, es que quienes toman decisiones conozcan “de parte nuestra, como trabajadores, de qué se trata y por qué esta modificación que pedimos”.

El cuestionamiento central apunta al modo en que actualmente se encuentra encuadrada la actividad. Los cuidadores deben inscribirse como monotributistas para poder prestar servicios a través de las obras sociales, pero esa condición, sostuvo Haro, los deja sin herramientas frente a situaciones que sí están contempladas en otras relaciones laborales.

La referente de CuiDo describió, entre otras situaciones, casos de personas que pierden su trabajo de un momento para otro, incluso mediante un mensaje o una llamada telefónica. También señaló que pueden quedar pendientes pagos correspondientes a horas ya trabajadas y que no existe un mecanismo que garantice al trabajador el cobro en tiempo y forma. “Si te enfermás, te despiden, te quedás sin trabajo”, resumió Haro al referirse a una de las situaciones que, desde el sindicato, consideran necesario modificar.

Pero para la organización el problema comienza antes y tiene que ver con la propia definición de la actividad. Haro explicó que el trabajo de cuidado requiere permanecer durante determinadas horas junto a una persona, cumplir turnos establecidos y, muchas veces, responder a pedidos para cubrir jornadas adicionales.

Por eso recurrió a una comparación que le había realizado un abogado para explicar la diferencia entre una prestación convencional y el cuidado. “Si contratás un servicio de un gasista para que te vaya a hacer un trabajo a tu casa, el gasista llega, hace el trabajo y se va”, relató. En el caso de los cuidadores, agregó, la dinámica es diferente porque existe una permanencia y una responsabilidad vinculada con las necesidades de la persona asistida. Esa diferencia es uno de los puntos que el sindicato busca incorporar a la discusión legislativa. Haro sostuvo que la actual figura de prestación de servicios no refleja las condiciones concretas en las que se desarrolla el trabajo y deja al sector en una situación que definió como de “vulnerabilidad total”.

La condición de monotributistas también tiene consecuencias en cuestiones cotidianas. Haro puso como ejemplo el transporte público: al no contar con determinados beneficios vinculados con la situación laboral, los trabajadores deben afrontar el costo completo de los viajes que realizan para llegar a los domicilios donde prestan servicios. En una jornada con varias prestaciones, explicó, ese gasto puede multiplicarse. “Pagar $1.500 cada vez que vas a atender al usuario, si son cuatro viajes en el día, dos turnos que hacés, se complica”, señaló al describir cómo los costos de traslado terminan impactando sobre los ingresos.

Otro de los aspectos que el sindicato busca revisar es la relación con las obras sociales. Haro sostuvo que los trabajadores deben realizar aportes mensuales como monotributistas, pero que eso no siempre se traduce en un acceso efectivo a la cobertura. La dirigente relató que existen casos en los que una persona se acerca a la obra social que eligió y recibe como respuesta que ya no se aceptan monotributistas. A eso sumó la ausencia de un seguro que cubra al trabajador dentro de un marco regulatorio específico.

La discusión también alcanza a la forma en que se vinculan las familias, las obras sociales y quienes realizan el cuidado. Haro explicó que no existe una única modalidad para gestionar las facturas: en algunos casos lo hace la familia y en otros el propio cuidador, especialmente cuando la persona asistida vive sola o atraviesa una situación de salud que le impide realizar los trámites.

Para la referente sindical, esa diversidad de situaciones muestra la necesidad de establecer reglas claras que determinen las responsabilidades de cada parte y garanticen que el dinero correspondiente a las horas trabajadas llegue efectivamente a quienes prestaron el servicio.

La capacitación, en cambio, no aparece como un punto de conflicto. Haro destacó que CuiDo impulsa la formación y recordó que distintas iniciativas de capacitación surgieron a partir de gestiones realizadas por el sindicato. Entre ellas mencionó el curso virtual del IPAP y la formación de nuevos cuidadores desarrollada junto con el municipio y la Provincia.

El reclamo que ahora busca avanzar en la Legislatura apunta, entonces, a complementar esa capacitación con un marco regulatorio que contemple las condiciones laborales reales de la actividad. Haro explicó que la organización ya mantuvo reuniones con distintos legisladores y que continuará buscando encuentros con representantes de todos los bloques.

En paralelo, el sindicato sostiene las gestiones vinculadas con las tarifas de las prestaciones, un tema que ya había sido planteado públicamente y que ahora atraviesa una nueva instancia de actualización. Haro confirmó que hubo una reunión con IPROSS en la que se avanzó sobre el cuadro tarifario para los próximos tres meses para cuidadores, acompañantes terapéuticos y enfermería. La referente sindical marcó además que el valor que reconoce la obra social funciona como una ayuda para las familias y que eso no necesariamente equivale al valor total del trabajo. Por eso insistió en la necesidad de establecer condiciones que permitan diferenciar claramente ambos conceptos.

Mientras esperan que avance el proyecto de modificación de la ley, desde CuiDo continuarán con las reuniones con legisladores. Haro sostuvo que el objetivo es que la discusión no quede limitada a una cuestión tarifaria, sino que permita abordar qué derechos y qué condiciones debe tener el trabajo de cuidado en Río Negro. “Lo que buscamos es que se concrete esto que venimos trabajando hace tanto tiempo”, resumió la referente, mientras el sindicato intenta que la actividad deje de quedar encuadrada únicamente como una prestación y sea contemplada desde las particularidades de un trabajo que implica cuidado, permanencia y responsabilidad sobre otras personas.

También te puede interesar...