Manejar alcoholizado en Viedma ya puede costar más de $3 millones

El juez de Faltas Mauricio Merlotti advirtió que las multas volverán a subir esta semana por el aumento de los combustibles y señaló que crecieron los secuestros, los convenios de pago y los descargos

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Con la última actualización del valor de los combustibles, una multa por conducir con alcohol en sangre en Viedma arranca hoy en más de $1 millón y puede superar los $3,1 millones en casos de reincidencia. El incremento responde al sistema que utiliza el municipio, que toma como referencia el precio de la nafta para calcular el valor de las infracciones.

El Juez de Faltas de Viedma, Mauricio Merlotti, expilcó que el valor vigente todavía se calcula sobre un litro de combustible de $1.735, aunque el precio ya ronda los $1.788 en la estación de referencia y se espera una nueva actualización en los próximos días.

El titular del Juzgado de Faltas señaló que el área de Protección Ciudadana certifica periódicamente los aumentos de la nafta y que, a partir de eso, se modifican automáticamente los montos de las multas. El procedimiento, indicó, depende también de la actualización de los sistemas informáticos y de las PDA que utilizan las y los inspectores para cargar las infracciones.

Con ese valor de referencia, una infracción por alcoholemia positiva tiene hoy un piso de $1.041.000 y un máximo de $1.561.500. La sanción se determina según la graduación alcohólica detectada en el control.

En el caso de una persona reincidente, la cifra se duplica. Merlotti explicó que la reincidencia se aplica cuando hay dos infracciones por alcoholemia en un mismo año. En esos casos, la multa llega a $3.123.000.

Además de las infracciones por alcohol al volante, el juez mencionó otras faltas que no permiten convenios de pago, como las picadas, el exceso de velocidad, conducir siendo menor de edad, darse a la fuga o circular con escape libre.

Pese a los montos, Merlotti aseguró que existe un nivel importante de cumplimiento. Indicó que aumentó la cantidad de personas que solicitan un plan de pagos para recuperar el vehículo secuestrado. En esos casos, deben abonar el 30% de la multa y luego cancelar el resto en cuotas.

El funcionario señaló que ese mecanismo se utiliza sobre todo en multas de entre $250.000 y $300.000, y que la mayoría cumple con los convenios firmados. Para acceder, el municipio exige recibo de sueldo o constancia de inscripción en AFIP.

Otra de las tendencias que creció en los últimos meses son los pedidos de descargo. El Juzgado de Faltas recibe actualmente más de 200 descargos por mes, a los que se suman presentaciones verbales de personas que finalmente terminan pagando o adhiriendo a un convenio.

Merlotti aclaró que existe una confusión frecuente: presentar un descargo no reduce el monto de la infracción. El único beneficio previsto es un descuento del 20% para quienes reconocen la falta y hacen un pago voluntario, ya sea de contado o mediante un plan.

En paralelo, el Juzgado de Faltas recibe no menos de 600 infracciones mensuales, sin contar los secuestros de vehículos. La mayoría corresponde a infracciones de tránsito, que representan alrededor del 85% del trabajo del organismo.

Las faltas más habituales son estacionar en doble fila, en ochavas, en lugares reservados, sobre rampas o sin pagar el estacionamiento medido. También crecieron las actuaciones vinculadas a comercios, especialmente por falta de libreta sanitaria, incumplimientos de seguridad e higiene y clausuras.

El magistrado también advirtió sobre un fuerte incremento de los secuestros de vehículos. Según indicó, en lo que va del año hubo cerca de un 100% más que en el mismo período de 2025, en gran parte por la mayor cantidad de controles.

Sobre las alcoholemias, Merlotti sostuvo que este año ingresaron más infracciones que el anterior, aunque aclaró que también hubo más operativos. Sin embargo, remarcó que las graduaciones detectadas fueron, en general, más bajas.

“Hoy la mayoría de los casos está por debajo de 1 gramo de alcohol en sangre”, explicó. Las mediciones más altas registradas este año rondaron entre 2,5 y 2,68 gramos, mientras que en 2025 eran más frecuentes los casos de entre uno y dos gramos.

Durante el verano también hubo un aumento de los controles sobre cuatriciclos y otros vehículos recreativos, detalló Mauricio Merlotti y agregó que en las primeras semanas de la temporada se secuestraron al menos diez vehículos de ese tipo, muchos de ellos conducidos por menores de edad.

Después de esos operativos, la situación cambió. El juez indicó que el resto de la temporada apenas se registraron dos secuestros más, lo que, a su entender, mostró un efecto inmediato de los controles y de las multas.

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