La morosidad de las familias alcanzó niveles récord y Patagonia concentra las deudas más altas

Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) advierte que la irregularidad crediticia de los hogares llegó al 12,8% en los bancos y al 30,1% en las billeteras virtuales. En la Patagonia se registran los mayores montos promedio de deuda morosa del país

Comentar

La morosidad de las familias argentinas alcanzó en junio niveles que no se registraban desde la crisis de 2001, mientras que el endeudamiento se desplaza cada vez más desde el sistema bancario hacia las billeteras virtuales y otros proveedores de crédito. Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) advierte que la irregularidad crediticia de los hogares llegó al 12,8% en los bancos y trepó al 30,1% entre las billeteras virtuales, en un escenario que el organismo vincula con la pérdida de poder adquisitivo y el deterioro de los ingresos.

El estudio, elaborado a partir de información del Banco Central de la República Argentina (BCRA) y del procesamiento de la Central de Deudores (CENDEU), señala que la morosidad del sector privado con el sistema financiero alcanzó el 7,6% en junio, apenas por debajo del 7,7% registrado en mayo, pero todavía en niveles históricamente elevados para las últimas dos décadas. En el caso de las familias, el salto resulta mucho más pronunciado: pasó del 2,5% en octubre de 2024 al 12,8% en junio de 2026.

El deterioro también se observa con mayor intensidad fuera del sistema bancario tradicional. La mora de las familias con billeteras virtuales pasó del 7,3% en noviembre de 2024 al 30,1% en junio de 2026, superando incluso el máximo registrado durante la pandemia, cuando había alcanzado el 27,1% en mayo de 2020. CEPA advierte que estos proveedores suelen trabajar con tasas más elevadas que los bancos, debido al mayor riesgo de incobrabilidad que asumen.

Al considerar de manera conjunta las deudas con bancos y billeteras virtuales, la irregularidad de las familias se ubicaría en torno al 15,5%. En junio había 20,96 millones de deudores registrados y 5,91 millones se encontraban en situación de mora. De estos últimos, 2,90 millones tenían deudas irregulares exclusivamente con proveedores no financieros de crédito, 1,66 millones solamente con bancos y 1,36 millones mantenían incumplimientos con ambos tipos de entidades.

El informe plantea que esta situación no implica necesariamente una reducción del endeudamiento, sino una migración hacia formas de crédito más costosas y precarias. La reducción de la oferta bancaria para quienes presentan dificultades de pago puede llevar a los hogares a buscar financiamiento en billeteras virtuales, empresas de crédito de consumo o incluso prestamistas informales. CEPA advierte que una deuda bancaria puede transformarse así en otra con costos financieros mucho mayores y con menores posibilidades de renegociación.

La morosidad de las familias con bancos está particularmente concentrada en los préstamos personales y las tarjetas de crédito. A mayo de 2026, ambos instrumentos representaban el 73% del saldo irregular de los hogares. La mora de los préstamos personales pasó del 3,3% en octubre de 2024 al 15,9% en mayo de 2026, mientras que en las tarjetas de crédito aumentó del 1,6% al 13,1% en el mismo período.

El deterioro aparece acompañado por una fuerte pérdida del poder adquisitivo. El CEPA calcula que el salario real de los trabajadores registrados, tanto públicos como privados, acumula una caída del 8,7% desde la asunción de Javier Milei. Al utilizar para la medición la estructura de consumo de la encuesta ENGHo 2017/18, el retroceso alcanzaría el 18,7%. El informe plantea así que el endeudamiento de los hogares debe analizarse como parte de una insuficiencia estructural de ingresos y no solamente como resultado de decisiones individuales de consumo.

En paralelo, el Gobierno Nacional mantuvo una postura de no intervención frente al crecimiento de la morosidad. El informe recoge declaraciones del ministro de Economía, Luis Caputo, y del presidente Javier Milei, quienes definieron el endeudamiento como un “problema entre privados” y descartaron medidas de asistencia o regulación específicas para resolver la situación.

Los datos sobre el nivel de riesgo de los deudores también muestran un escenario de creciente fragilidad. En junio, la Situación 4, considerada de alto riesgo de insolvencia, concentró el 45,7% del monto irregular, equivalente a $6,73 billones entre bancos y billeteras. La Situación 3 acumuló otros $4,14 billones, mientras que la categoría de préstamos considerada irrecuperable llegó a $3,86 billones. En este último segmento, las billeteras virtuales explicaron el 64,6% del capital, con $2,49 billones.

También preocupa el volumen de deuda que todavía no es considerado formalmente moroso pero que se encuentra bajo seguimiento especial. La Situación 2 acumuló $3,90 billones, de los cuales el 82,8% corresponde a bancos. El CEPA plantea que, si persisten las dificultades de pago, una parte de estos deudores podría avanzar hacia categorías de mayor riesgo.


La Patagonia, entre las regiones con mayores deudas

El mapa federal elaborado por CEPA muestra diferencias importantes entre las provincias. La mayor tasa de morosidad consolidada se registra en La Rioja, con 23,1%, seguida por Catamarca y Santa Cruz, ambas con 20,6%, San Luis con 20,5% y San Juan con 20%. En el otro extremo aparecen La Pampa, con 8,7%, CABA con 10%, Entre Ríos con 12,6%, Santa Fe con 12,7% y Córdoba con 12,9%.

Sin embargo, cuando el análisis se concentra en el monto promedio de las deudas morosas, la Patagonia adquiere un protagonismo particular. El promedio nacional se ubica en $2.490.084, mientras que el ranking es encabezado por Tierra del Fuego, con $4.788.580, seguida por Santa Cruz, con $4.257.842. Luego aparecen CABA, con $4.071.448; Neuquén, con $3.667.299, y Chubut, con $3.551.620.

El caso de Santa Cruz resulta particularmente significativo porque combina un elevado monto promedio de deuda con una de las tasas de mora más altas del país: 20,6%. Neuquén y Chubut, en tanto, aparecen entre las cinco jurisdicciones con mayores saldos promedio de préstamos morosos.


Los jóvenes, entre los más afectados

El endeudamiento también presenta un fuerte componente generacional. Las personas de hasta 34 años representan el 38,7% de los deudores morosos, es decir, casi cuatro de cada diez. Dentro de este grupo, además, el 72,6% registra deudas incumplidas con billeteras virtuales.

La situación es todavía más crítica entre los más jóvenes: las personas de 18 y 19 años presentan una tasa de irregularidad del 32,7%, mientras que el grupo de 20 a 24 años alcanza el 33,6%, el registro más elevado de toda la población analizada. La mora comienza a ubicarse por debajo del promedio bancario a partir de los 40 años, mientras que en las billeteras virtuales recién lo hace desde los 50.

Para CEPA, el conjunto de los indicadores muestra que el problema no se limita al crecimiento de la deuda, sino que evidencia un deterioro de la calidad del endeudamiento familiar. Los bancos redujeron el otorgamiento de crédito y achicaron su universo de clientes, pero los saldos de las categorías de mayor riesgo continuaron aumentando. En las billeteras virtuales, en tanto, la reducción de usuarios en los tramos de menor riesgo fue acompañada por un crecimiento de la categoría considerada irrecuperable.

El informe concluye que la combinación entre pérdida de ingresos, menor acceso al crédito bancario y expansión de alternativas financieras de mayor costo está configurando un escenario de precarización del endeudamiento de los hogares, con especial impacto entre los sectores de menores ingresos y la población joven. La evolución de la mora, plantea el organismo, expone una problemática que excede las decisiones individuales y se vincula con las condiciones generales de acceso al crédito y la capacidad de las familias para afrontar sus gastos cotidianos.

Tambin te puede interesar...