Declararon las esposas de ambas víctimas

Comentar

Con mucho menos presencia de público que en la primera jornada, se llevó a cabo hoy la segunda audiencia para juzgar a Néstor Rubén Castelli y Raúl Lucio Pedernera; Alberto Marasco; Víctor Lobos, Rubén Codina, ex subjefe de la misma unidad policial, así como los ex suboficiales Sixto Navarrete y su hijo Elfio.
El relato de la mujer de Daniel Avalos
A las 9.10 de la mañana, el jurado le tomó el juramento a Mirta Opazos, quien dijo ser ama de casa y la esposa de Daniel Avalos en el momento de su captura. La mujer relató:  “me acuerdo de la fecha porque llegó mi esposo a la casa, estaba anímicamente mal y me dijo –“me vienen a buscar”.
La mujer -siempre mirando al jurado- contó que miró a un gran ventanal y vio que llegaban camionetas y camionetas tipo Jeep. Estábamos totalmente rodeados, incluso había gente en los techos. Entraron, se presentaron con preguntas y así fue como se lo llevaron”, comentó.
Ante la consulta de cómo estaban vestidos, Opazos dijo que “la gente que se llevo a mi marido fueron militares y había dos personas de civil”, detalló la mujer y precisó que horas después la trasladaron a ella a la Comisaría de Sierra Grande que ni siquiera conocía.
Volviendo al relato del momento de la captura de Avalos, dijo que los militares irrumpieron en la casa, preguntaron, revolvieron la propiedad y se llevaron a su esposo y su hermano. “Quédate tranquila que no hice nada malo”, fueron las últimas palabras de Avalos a su mujer antes de ser secuestrado.
La situación de la familia del detenido se volvió complicada, ya que según el relato de la mujer, un militar había quedado de custodia con un arma larga en la puerta. “Cuando intente salir afuera a buscar agua al aljibe me dijeron – “alto ahí, no se puede mover”, me dijo y se acercó al aljibe apuntándome”, contó.
Mirta detalló que la detención de Avalos se produjo a las 10 de la mañana y a ella la llevaron a las cinco de la tarde a la comisaría para tomarle declaración. “Pregunte por mi marido, no me dijeron nada, era una mesita, me dijeron que si no decía la verdad iba a ir detenida como mi esposo. Les dije que era gremialista, papá y esposo”, comentó y agregó que tras la declaración la llevaron nuevamente a su casa.
Relató que la detención se produjo sobre mitad de semana y pasado el fin de semana le comentaron que Avalos iba a ser trasladado a Viedma. La mujer no dudo un segundo y viajo a Viedma a preguntar qué pasó. “Tenía miedo, pero estaba con la conciencia tranquila” aseguró la testigo.
Una vez en Viedma, comentó que fue recibida en tres ocasiones en la municipalidad. “ME dijeron que había que ir al Puerto de Bahía Blanca, porque en la noche levantaban gente en helicóptero y eran arrojados al mar”, relató la mujer sobre el aterrador comentario que recibió en aquella ocasión. “Tenía que averiguar si en el listado de desaparecidos estaba mi esposo, hasta que me dijeron que no estaba en la lista de las personas llevadas a Bahía Blanca”.
Los militares de ese momento, le pidieron a Mirta que se vuelva a Sierra Grande, pero la mujer pidió una prueba de vida para emprender su retorno a la localidad serrana. La prueba de vida consistió en un lugar lleno de gente entre las que se encontraba su esposo. “Me sacaron de la oficina y me llevaron a ese lugar donde supuestamente estaba mi esposo, estaba en un estado deplorable”.
Se volvió a Sierra Grande, donde buscó dinero y ropa y se le llevó a su marido junto a algunos víveres. A los pocos días, Avalos fue liberado y se produjo el reencuentro con su familia según relató Mirta Opazos antes de quebrarse en llanto.
La palabra de la viuda de Lima
Eloisa Martinez, fue la segunda testigo de la audiencia, es la viuda de Lima y está residiendo en Mendoza donde tuvieron que mudarse con su esposo prácticamente obligado. Contó que una mañana se dirigieron a la casa de un amigo de Lima en la localidad de Sierra Grande. La vivienda se encontraba sobre una loma desde donde se observaba la sede la Uocra, desde donde los militares sacaban cosas. En ese momento, lima se dirigió a la Comisaría a preguntar por Avalos y quedo detenido.
Martínez contó sobre el allanamiento en la propiedad donde dijo que los militares sacaron armas y explosivos pero que su marido nunca había tenido esos elementos en la casa.
“Destrozaron toda la casa, a los cinco días pude ver a mi marido y me dijo que lo traían a Viedma a declarar”. La mujer vino a Viedma 30 días después según declaró ante los jueces federales y dijo que logró ver a su esposo por cinco minutos en la Comisaría Primera.
“En Sierra lo habían pelado, lo insultaron, le pegaron, lo maltrataron”, comentó la mujer ya empezando a profundizar en el horror al que fueron sometidos.
El testimonio de Eloisa fue más breve que el de Mirta Opazos. Contó que ni bien obtuvo la libertad su marido se fueron a Mendoza, a San Rafael. Conviviendo con su marido se enteró con más detalles del horror al que fue sometido Lima.
Martinez dijo que su esposo estaba con mucha locura en la cabeza. “Nunca se recuperó, había noches que no dormía y decía que quería irse al río, jamás quedo bien”, contó la mujer quien agregó que Lima nunca más quiso dedicarse a la actividad gremial”.
La audiencia continuó con el relato de un testigo de apellido Palma, bajo la atenta presencia de oyentes que estaban en la sala. En cuanto a todos los imputados, estuvieron presentes en el recinto judicial, salvó Raúl Pedernera, quien no se sentía bien según su abogado y el médico le había recomendado reposo. Se encuentra alojado en el Hotel Nijar.
FUENTE: El Delitómetro

También te puede interesar...