Con descuentos alegóricos y mensajes motivadores, los incentivos son cuantiosos y sobra originalidad en las propuestas.
Bariloche ensalza al turismo rionegrino con un evento extendido en el mes de diciembre que aspira a calendarizarse junto a las principales festividades de la provincia tras la instalación de una globa en el centro cívico que llama a los más chicos a donar juguetes para los sectores carenciados y a hacer sus pedidos a Papa Noel. Villancicos a cargo del coro de la ciudad, desfiles sobre el lago y las luces de un árbol gigante coronarán las jornadas venideras.
Peregrinaciones religiosas ganan en adeptos hacia las mecas de los libros sagrados, para presenciar el saludo papal en San Pedro o asistir a la celebración del pesebre viviente. En la primera navidad de Francisco en el Vaticano, un abeto procedente de Alemania de 25 metros de altura adorna la plaza. El árbol será iluminado una semana antes de Navidad, mientras la inauguración del pesebre tendrá lugar, acorde a la tradición, la tarde del 24. Una vez pasadas las fiestas, la madera del árbol navideño se utilizará en la construcción de juguetes y objetos de uso cotidiano.
Llegándose a Rovaniemi, Finlandia, la posibilidad de conocer el pueblo natal de Papá Noel se materializa en el parque temático más visitado del círculo polar Ártico. La aventura transcurre a pocos kilómetros del centro de la ciudad, con motivo de tomar un tour de renos por el desierto de Laponia, o despachar una postal en la Oficina de correos de Papá Noel, programando que las cartas sean enviadas en la próxima Navidad. Por su parte, Nueva York se viste en luces que realzan la Quinta Avenida y lagos congelados del Central Park.
Ciertos destinos nórdicos se perfilan predilectos frente a tamaño acontecimiento, comúnmente difundido en color blanco y ambientes boscosos. Aunque no todos gustan de celebraciones intimistas. Los cruceros de solos y el motor social bien sirven de escaparate para quienes disfrutan de la escena fuera de lo convencional: se multiplican los eventos benéficos donde se comparte la llegada de la medianoche con personas desconocidas que se prestan gozosos a sostenerse entre quienes carecen de entorno para tal fin.
De una manera u otra, el llamado es visible y el mundo abunda en destinos anfitriones. Propuestas disímiles para una fecha introspectiva que convoca al hogar.
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3 octubre 2015
Haciendo Turismo