Si se los ha visto, la zona se delimita con senderos e información al paso para que arbitrariamente cualquier afortunado preste su tiempo a aguardar que la escena se repita. Muchos son los ejemplos latinoamericanos de referencia.
Colombia se promociona como el país con la mayor diversidad de aves en el mundo, donde las 1898 especies representan el 20% de avifauna del planeta, mientras Ecuador desarrolla durante el mes de diciembre el Conteo Navideño de Aves, el evento anual más relevante de aviturismo a escala mundial. Éste se da cita en los espacios naturales de Mindo, a hora y media de la ciudad de Quito. Vale aquí mencionar que según la Corporación de Promoción Exportaciones e Inversiones (CORPEI), el aviturismo es el quinceavo producto no tradicional exportable de Ecuador.
Ecuador cuenta además con la Ruta del aviturismo, y para transitarla recomienda que el grupo de personas no debe pasar el número de ocho individuos que vistan ropas poco llamativas, de preferencia que se camuflen con la vegetación circundante. Con especial consideración por la región, se agrega que Perú planea aprovechar la diversidad de su fauna y así recibir a los cerca de 70 millones de persona que ejercitan en Estados Unidos el aviturismo.
La práctica consiste en desplazarse por descubrir a los ejemplares vivos y en su hábitat de origen, para lo cual se requiere cierto conocimiento previo ateniente a la apariencia, sonido y comportamiento, en adición a una buena dosis de discreción, partiendo de considerar que por su naturaleza las aves son animales temerosos, por lo que el silencio es indispensable para tener éxito en una salida de este tipo.
El balneario El Cóndor se recrea con el nuevo producto turístico que llega a diversificar la probada oferta de sol y playa. Conquistas nuevas para un recurso dispuesto a convocar. La particular integración de lo urbano con el medio hace que optar por cualquiera de los circuitos demande apenas el impulso por desplazarse. Está todo dispuesto cuando se anuncian cerrando el cielo, sobre el agua y otros se mezclan con la tierra aprovechando los pasajes de la flora achaparrada. También difundido como “birdwatching”, el desafío está en incentivar a la comunidad y a los visitantes para un accionar conjunto por respaldar acciones dirigidas a la conservación de aves.
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3 octubre 2015
Haciendo Turismo