El turismo fronterizo se plantea, en una de sus acepciones, como el tráfico de turistas realizado en ambos sentidos de una frontera y que por lo general no penetra más allá de su franja de acción. Los movimientos de personas son regulares y se perpetúan interacciones en diversos sentidos, instalándose incluso circuitos comerciales que traspasan la legalidad. El límite superior de México, con sus poco más de 3000 kilómetros de extensión, es el espacio donde confluyen los turistas del norte y los migrantes del sur. Pequeños poblados fronterizos como Tijuana y Ciudad Juárez se han transformado en grandes urbes a partir de la creación de infraestructura y la prestación de servicios turísticos.
En Argentina, el caso tripartito que integra a la provincia norteña es a las claras ilustrativo. Misiones se acerca a dos países con raíces colonizadoras contrapuestas. De allí que el guaraní y el portugués se vuelvan por demás atractivos para un punto que se expande sobre tres naciones. En Puerto Iguazú, el “Hito tres fronteras” es un sitio de comunión, desplegado sobre un parque con fines turísticos. Una de las visitas inexcusables para quien se llega hasta las cataratas brasilero – argentinas.
Símbolo de la paz fronteriza, meta para excursionistas, vista panorámica de las cumbres del cordón montañoso, el Cristo Redentor se erige como atractivo para la provincia de Mendoza. Los pasos fronterizos son canales de contacto entre Estados lindantes. De cara al atlántico, sobre el Paraná se incorporó a principios de diciembre el Sistema de reconocimiento recíproco de competencias que aúna a Uruguay y Argentina en los pasos fronterizos de Fray Bentos, Paysandú y Salto, lo cual concentrar recursos humanos en las cabeceras de los puentes y controles conjuntos para ambos países. Y sobre a cordillera, el paso fronterizo Pino Hachado comunica las localidades chilenas Victoria y Lonquimay con Las Lajas y Zapala (argentinas). La ruta integra a vecinas regiones protegidas en un escenario de aridez que caracteriza a las provincias andinas.
Como comarca, el binomio Viedma – Carmen de Patagones esboza su potencial en proyectos que mancomunan esfuerzos en vías de lograr una imagen común. El río que hermana y se techa con dos tendidos carreteros hace fluida la comunicación entre dos ciudades con una historia que las cuenta juntas. No existe espacio para un desarrollo sostenible de la frontera si éste no tiene lugar en ambos lados de la línea.
gazoiuale.hebe@gmail.com

3 octubre 2015
Haciendo Turismo