Muchos se preguntan qué hace esa persona que no para de
escribir con un lápiz negro y amarillo, con la cabeza inclinada hacia una hoja
rayada, sobre un pequeño escritorio, en un lugar central del recinto.
Desconocen que cumple una función esencial en la
Legislatura: está registrando el debate que se desarrolla durante la sesión
legislativa, con un método singular de escritura.
Toma registro a la velocidad del discurso oral y lo
convierte en texto escrito para luego adecuarlo de tal forma que pueda dar fe
pública de los actos parlamentarios y de los fundamentos empleados para
sancionar una ley.
Estos técnicos silenciosos, que deben reconstruir estas
discusiones desordenadas, acaloradas, con voces superpuestas y repletas de
complejidades sintácticas y semánticas, son los taquígrafos.

18 enero 2026
Río Negro