Caso Mandagaray: confirman humillaciones contra los participantes del curso

El querellante Damián Torres dijo que otro efectivo podría haber muerto el día anterior y describió las humillaciones a las que se sometió a los participantes.

Comentar

El velo se corre en torno a la muerte del joven policía del COER Gabriel Mandagaray durante un entrenamiento y el análisis de la investigación parece lograr un avance muy importante respecto de las primeras averiguaciones que se habían realizado en las confusas horas posteriores el trágico episodio.

La declaración de los cadetes ante la justicia empieza a romper lo que a priori parecía que iba a ser un nuevo secreto puertas adentro de la Policía rionegrina. Y si bien la reconstrucción del momento en que se produjo el hecho fatal no ubicó con precisiones a los instructores, sirvió –dicen los investigadores- para que los policías presentes en el acontecimiento aportaran datos importantes.

Fuentes de la Policía de Río Negro, consultadas por este medio, indicaron además que en los últimos meses la interminable interna policial tuvo un epicentro que podría ser decisivo: los que alentaban mantener el secreto interno versus los que alientan compartir los datos con la justicia. Desde la Jefatura, en tanto, hay un mensaje claro y que va en línea con la colaboración con la justicia por parte de los efectivos, dando garantías de que no habrá represalias contra ninguno de los integrantes del grupo.

La defensa y la querella apelan a que haya una nueva instancia de reconstrucción del hecho para establecer precisiones.

En el Ministerio Público mantienen con recelo las pruebas más importantes, pero tras la jornada de reconstrucción de la semana pasada hay más optimismo en torno al avance de la causa.

En ese sentido, el abogado querellante Damián Torres, destacó que fue satisfactorio el resultado de la reconstrucción de lo ocurrido en Bahía Creek, en aquella trágica jornada de abril. “Pudimos observar cómo se desarrolló todo, estar allí y que los testigos vayan graficando nos cambió la perspectiva y nos permitió observar el contexto previo a la muerte de Gabriel, todo lo que fue este curso extremo, sin alimentación, sin poder dormir las horas básicas de sueño”, describió.


Con los nuevos datos espera poder avanzar con imputaciones en concreto a cada uno de los implicados.


“Lo más destacado de lo que se supo mediante esta diligencia fueron los excesos y las cuestiones de humillación, que hayan orinado a uno de los cursantes, mientras estaba en la playa como si fuese algo normal o la preparación de máscaras de excrementos, salivadas por todos los compañeros y los instructores” agregó Torres.


Dijo que esas acciones “en general eran para todos los cursantes, de hecho uno se dio la baja porque cuando estaba haciendo ejercicio quedó tirado y le pegaron una patada en el glúteo que le impidió continuar”.


Relató que “el día anterior a la muerte de Mandagaray los mandan en formación al agua, uno de ellos no podía salir porque estaba acalambrado y no se ahogó por intervención del compañero, al día siguiente ingresaron con el tronco al agua y por eso a Gabriel no lo pudieron sacar”.


Sostuvo que si los agentes cuestionaban los métodos los daban de baja del curso. “No podías negarte, eso era causal de baja”, agregó.


Describió que mientras se desarrolló la reconstrucción participaron los padres de Gabriel y los instructores quienes estaban en un sector más alejado para que los cursantes pudieran desarrollar la exposición con la mayor tranquilidad.


Durante esos días en que ocurrió la muerte de Mandagaray los jóvenes estaban incomunicados. “Sí se sabía que el curso del Coer es duro, pero estaba aprobado de otra manera, ya arrancó con el traslado a Bahía Creek con una caminata previa, lo del ingreso al agua jamás lo habían hecho y no estaba aprobado ni se especificaba en los entrenamientos previstos”.


“Vamos a definir qué tipo de imputaciones llevaremos adelante con la Fiscalía para la formulación de cargos que será en el próximos días”, adelantó.

También te puede interesar...