Se necesitan entre 1500 y 2000 mm de precipitación para normalizar la cuenca

La crisis hídrica provoca graves problemas y se anticipan tormentas severas, incendios forestales y escasa generación de energía.

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Fernando Frasetto, meteorólogo de la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas planteó un complejo panorama hídrico en la región debido a la sequía reinante en la última década y anticipó que el fenómeno puede combinarse y originar tormentas extremas, incendios forestales y graves problemas en la generación de energía. La situación fue planteada en una reciente reunión con productores y autoridades vinculadas a la actividad agrícola ganadera.


“Habíamos adelantado en marzo la preocupación por el déficit hídrico del 2020 y 2019, asociado a tres olas de calor, en la zona oeste de Rio Negro. Esto agudizó la condición de sequía persistente desde 2015 con un déficit de precipitaciones de 2007 a la fecha”, afirmó.


Destacó la escasa nieve que provoca que la recarga de las cuencas no sea eficiente en estos años. “Siempre estamos con un déficit que se está acrecentando, con ríos con niveles muy bajos como el Colorado y el Neuquén. Es es una situación regional porque Chile y Brasil comparten esta sequía extrema, todos los reservorios están con escasa agua y no se posibilita la generación energética”, agregó.


Explicó que “recién empezamos a ver el comienzo de esta situación, nos falta el frío de agosto y el calor del verano con posible incendios forestales. Como ocurre en Bolivia, California o Grecia”.


Aseguró que “de este tema estaríamos hablando si no habláramos de Covid”. Dijo que desde los 80 recuerda crecidas, como la del 2006 que puso en riesgo que se sobrepasara alguna represa pero que hace años que ya no hay.


No obstante, destacó que ocurren “eventos extremos, lluvias muy intensas en poco tiempo. En toda la última década no hay crecidas de los ríos, no alcanzan a alimentar los embalses artificiales y tampoco los embalses naturales glaciarios como el Nahuel Huapi”.


Describió que “se da este clima benigno, de mañanas frescas y tardes agradables, no tenemos vientos que indiquen que entran masas de aire frío con lluvia en cordillera. No ocurren aquellas nevadas buenas, intensas en mayo y junio y las heladas siguientes que generan capas de nieve que luego se funden en primavera, sin embargo se dan estas nieves tardías que no duran nada, se funden en dos días”.


También destacó que “vamos acumulando una deuda que para normalizar la cuenca nos hace necesitar temporales de lluvia y nieve. Necesitamos 1500 o 2000 milímetros de precipitación”.


Calificó el panorama como “muy complejo, vamos hacia un verano muy cálido y sin agua. Vemos que son más frecuentes las tormentas severas, con gran cantidad de agua o vientos tornádicos con granizo con voladura de techos, como ayer en Saladillo o tormentas severas en las playas”.


Recomendó para los productores “optimizar el uso del riego y del agua, mejorar el uso del recurso. Es un año de preocupación muy grande, vamos a ver cuánto se puede mejorar, en la primavera. Podremos tener una mejora pero de ninguna manera revierte la situación porque viene de años”.

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