Criar un hijo en la Patagonia cuesta más de un millón y medio de pesos mensuales

Un fallo de El Bolsón toma como referencia la canasta de crianza del INDEC para un niño de 12 años, reflejando los mayores costos de vida en la región sur del país

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Criar un hijo en la Patagonia puede resultar significativamente más caro que en otras regiones del país. Así lo reflejó un reciente fallo del Juzgado Multifueros de El Bolsón, que fijó una cuota alimentaria equivalente a 2,5 canastas de crianza para un niño de 12 años, lo que supera el millón y medio de pesos mensuales. La resolución se tomó sobre el progenitor no conviviente e incluye también el pago de asignaciones familiares y escolares, tomando como referencia los costos reales de mantener a un niño en la región sur de Argentina.

Según explicaron desde el tribunal, la cuota se determinó considerando no solo la alimentación, sino también educación, vivienda, salud y esparcimiento, gastos que presentan un impacto económico mayor en la Patagonia que en otras provincias. El fallo se basó en la canasta de crianza elaborada por el INDEC, un indicador oficial que refleja el costo mensual de mantener a un hijo según su edad, y ajustó el monto en función del contexto económico regional, donde los precios de bienes y servicios esenciales suelen ser superiores al promedio nacional.

La sentencia se dictó a partir de una demanda iniciada por la madre del niño, quien acreditó el vínculo filial y completó la instancia de mediación previa obligatoria. El progenitor, pese a estar notificado, no respondió la demanda, lo que permitió al juzgado considerar válidos los hechos expuestos por la mujer.

Para calcular la cuota, el tribunal tomó como referencia la canasta de crianza del INDEC, un indicador que refleja el costo promedio de mantener a un hijo según su edad y que, en el caso de niños de 6 a 12 años, ronda los 586 mil pesos mensuales. La decisión de fijar 2,5 canastas como cuota refleja no solo las necesidades del niño, sino también las particularidades de vivir en la Patagonia, donde los precios de alimentos, transporte, educación y servicios suelen superar el promedio nacional.

Además del aspecto económico, el fallo destacó el valor del cuidado cotidiano. La jueza remarcó que la madre asumió de manera exclusiva la atención y acompañamiento del niño, un aporte que tiene un valor concreto y que debe ser considerado al determinar la cuota alimentaria. Este criterio resalta la dimensión integral de la crianza, más allá de los gastos directos, y su impacto en la equidad entre progenitores.

El tribunal también dejó en claro que el progenitor no puede excusarse por desempleo, falta de ingresos o nuevas cargas familiares. La obligación alimentaria, según la resolución, exige realizar todos los esfuerzos necesarios para garantizar el bienestar del hijo, en consonancia con el principio del interés superior del niño, protegido constitucionalmente.

Finalmente, el fallo dispone que la cuota se descuente directamente de los ingresos del progenitor, incluyendo el sueldo anual complementario, y que la obligación se mantenga hasta que el hijo cumpla 21 años, salvo que haya una modificación judicial posterior. Para los especialistas, este caso evidencia cómo los tribunales empiezan a reconocer formalmente que criar en la Patagonia implica costos superiores a los de otras zonas del país, reflejando la realidad económica y social de la región sur de Argentina.

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