La precarización laboral, las bajas tarifas y la falta de protección son algunos de los principales problemas que atraviesan los cuidadores domiciliarios de Río Negro. El sector trabaja en un proyecto para modificar la legislación vigente y establecer un marco regulatorio que reconozca las particularidades de la actividad y garantice derechos laborales.
La secretaria gremial del sindicato CuiDo de Viedma, Ana Haro, explicó que vienen trabajando desde hace un año y medio en la iniciativa, que fue presentada hace unos meses a los distintos bloques de la Legislatura. Hasta el momento, el espacio recibió acompañamiento de la legisladora Magdalena Odarda, quien colaboró con la redacción y el asesoramiento técnico del proyecto, que ya fue presentado.
La organización busca reunirse con representantes de todas las fuerzas políticas para explicar las condiciones en las que trabajan quienes se desempeñan en el cuidado domiciliario. Haro confirmó que mantuvieron un encuentro con el legislador Domínguez y que tenían prevista otra reunión con Facundo López, con el objetivo de ampliar el respaldo a la propuesta.
Uno de los ejes centrales del reclamo es que actualmente los cuidadores deben inscribirse como monotributistas para prestar servicios a las obras sociales, una modalidad que, de acuerdo con Haro, los deja en una situación de vulnerabilidad y sin garantías laborales. La dirigente señaló que esta condición les impide acceder a determinados subsidios, como los destinados al transporte público, y que deben afrontar el costo completo de los pasajes para trasladarse hasta los domicilios donde trabajan.
La situación también se refleja en la falta de protección ante despidos, enfermedades o demoras en los pagos. Haro indicó que muchas trabajadoras y trabajadores reciben notificaciones de que sus servicios ya no serán requeridos de un momento a otro, incluso por mensajes o llamados telefónicos, sin preaviso ni indemnización. Además, pueden quedar pendientes facturas por horas ya trabajadas, con casos en los que los fondos transferidos por las obras sociales a las familias no llegan finalmente a quienes prestaron el servicio.
La referente gremial advirtió que tampoco cuentan con un seguro de cobertura laboral ni con garantías de acceso efectivo a una obra social, pese a que deben realizar aportes mensuales como monotributistas. Según explicó, en algunos casos, al intentar utilizar la cobertura, reciben como respuesta que la entidad elegida dejó de aceptar a personas inscriptas en esa categoría.
Haro diferenció la tarea de cuidado domiciliario de una prestación de servicios convencional. Explicó que quienes realizan esta actividad deben cumplir horarios establecidos por las necesidades de las personas asistidas y sus familias, además de estar disponibles para cubrir horas adicionales cuando se requiere. Por eso, consideró que la modalidad actual no contempla las características de una labor que implica continuidad y responsabilidades de cuidado.
La modificación de la ley también incluye aspectos vinculados con la formación y capacitación. Desde CuiDo sostienen que la profesionalización es una parte fundamental de la actividad y destacaron que tanto el curso virtual del IPAP como la capacitación que permitió la graduación de 80 nuevos cuidadores, realizada con participación del municipio y la Provincia, surgieron a partir de gestiones y reclamos del sindicato.
Reclamo por las tarifas de IPROSS
Otro de los principales planteos del sector está relacionado con los valores que paga IPROSS por las prestaciones de cuidado domiciliario. Actualmente, la tarifa ronda los 2.400 pesos por hora, un monto que Haro consideró insuficiente frente al costo de vida y a los valores que se abonan en otras localidades de la provincia.
Como ejemplo, mencionó que en Cipolletti la tarifa que paga una obra social por hora de cuidado puede alcanzar los 17.000 pesos, una diferencia que, sostuvo, evidencia las dificultades que enfrentan las trabajadoras y los trabajadores de Viedma para sostener sus ingresos.
Tras una reunión mantenida con autoridades de IPROSS y del Ministerio de Trabajo, el sindicato avanzó en una actualización del cuadro tarifario para los próximos tres meses, que comprende a cuidadores domiciliarios, acompañantes terapéuticos y enfermería. Haro señaló que el incremento acordado se ubica entre el 25% y el 30%, aunque aclaró que todavía aguardaban la publicación de la resolución oficial con los nuevos valores.
La dirigente indicó que, una vez que se formalicen las tarifas, las y los trabajadores podrán presentar la facturación correspondiente con los montos actualizados. Desde el sindicato también convocaron a mantenerse atentos a sus redes sociales, donde se daría a conocer la resolución.
En relación con el funcionamiento de las prestaciones, Haro explicó que existen distintas modalidades para presentar las facturas ante la obra social. En algunos casos, el trámite lo realiza la familia; en otros, lo hace directamente el cuidador, especialmente cuando la persona asistida vive sola o tiene dificultades de salud que le impiden gestionar la documentación.
La secretaria gremial remarcó que los valores abonados por IPROSS representan una ayuda económica para las familias, pero no necesariamente cubren el costo total del servicio. Por eso, consideró necesario contar con reglas claras que establezcan las condiciones de contratación y los montos correspondientes, tanto para las personas afiliadas como para quienes realizan las tareas de cuidado.
Mientras avanzan las gestiones legislativas y las negociaciones por las tarifas, CuiDo busca que la modificación de la ley permita reconocer la actividad y establecer garantías para un sector que hoy trabaja sin un marco regulatorio específico. Haro sostuvo que la organización continuará reuniéndose con legisladores y autoridades para visibilizar los reclamos y lograr que el proyecto avance en la Legislatura.
3 octubre 2026
Río Negro