Cévoli destacó la importancia de la ESI, a 15 años de la sanción de la ley

La titular del Deliberante viedmense reflexionó sobre el Programa Nacional de Educación Sexual Integral

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A 15 años de la sanción de la Ley N° 26150 - que creó el Programa Nacional de Educación Sexual Integral, la presidenta del Concejo Deliberante, Maricel Cévoli, destacó la importancia de que la Educación Sexual Integral se instale desde la transversalidad en la comunidad.

En tal sentido, Cévoli consideró que “la educación sexual desde una perspectiva integral vinculó, durante más de una década, sus contenidos y saberes con la vida de los y las estudiantes. Impulsó una educación para la sexualidad abierta y respetuosa de las ideas y opciones. Hoy, a 15 años de la sanción de la Ley Nº 26150 -que creó el Programa Nacional de Educación Sexual Integral-, como sociedad madura llegó el momento de que demos un paso más, de que la ESI trascienda la escuela, para instalarse desde la transversalidad en toda la comunidad, a través de diferentes vías y agentes multiplicadores”.

“Durante mi recorrido por el Ministerio de Educación y Derechos Humanos de Río Negro, especialmente cuando me desempeñé como Directora de Educación Inclusiva y Especial  -de 2017 a 2019-, trabajé en pos de que esta política pública educativa garantizara el derecho de las y los estudiantes rionegrinos a recibir formación integral respecto a temáticas vinculadas con la sexualidad. Siempre apuntando a promover, tanto el conocimiento intelectual y la transmisión de información científica y confiable acerca de la prevención de riesgos, como la construcción paulatina de actitudes, sentimientos, valores y habilidades para el ejercicio de una sexualidad sana, segura, responsable y sin riesgos”, reflexionó.

Más adelante, la titular del Deliberante viedmense opinó que “si bien la escuela fue ese espacio privilegiado de transmisión y circulación de conocimientos, información y valores socialmente significativos, la pedagogía de la sexualidad propone un abordaje transversal, que trascienda la escuela. Por eso, y porque somos seres de encuentro y necesitamos de los otros y las otras para ser, creer y pertenecer, la ESI debe llegar a la comunidad toda, amplia, sin distinciones y con el conocimiento, el derecho y la posibilidad de que cada uno y cada una construya su propia identidad”.

“Necesitamos que la Educación Sexual Integral se instale en los ámbitos comunitarios, aquellos que son transitados de manera cotidiana por nuestros vecinos y vecinas. Necesitamos hacerlo para hablar de diversidad sexual y que todos y todas puedan  pensar en la promoción de derechos de igualdad en los diversos ámbitos sociales que compartimos”, añadió.

En ese contexto apuntó que “el camino siempre es la concientización y sensibilización, que nos permiten desarrollar un trabajo de autorreflexión y aceptación que rompa con nuestras propias ataduras, mitos, miedos y tabúes”.

“Es a través de la ESI, la educación no sexista, que se propone una educación inclusiva, con  acciones vinculadas a la  convivencia, tendientes a la aceptación y el respeto. Aprender a relacionarnos así es un pilar esencial: implica valorar los sentimientos, escucharnos y -como ya mencionamos- deconstruir estereotipos y aceptar las diferentes expresiones en un marco de crecimiento personal y colectivo”, remarcó.

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