El magnate británico Joe Lewis no sólo está acusado de
apropiarse de 12.000 hectáreas en la Patagonia, Lago Escondido incluido, a 50
kilómetros de El Bolsón, sino que también tiene un aeropuerto privado en Río
Negro con una pista de casi dos mil metros de largo, cerca de la costa
atlántica, a 30 kilómetros de Sierra Grande, cuyos movimientos se desconocen y
que no tiene radares.
En dos horas, un avión puede llegar de ahí a las Islas
Malvinas y -según contó la titular del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas
(INAI) y principal querellante en la causa de la apropiación de las tierras,
Magdalena Odarda- hubo denuncias de vuelos hacia la zona que quedaron en la
nada.
Los miembros de la comunidad no le conocen la cara a
Lewis --sólo visitaron su mansión políticos y empresarios- y no saben cuándo
está o no en la provincia. Pero quieren acceder al lago. Es su derecho.
Pueblo chico, infierno grande: los vecinos se enteran
igual de las obras que se hacen en la estancia: apeos, puentes. Lewis, a través
de sus empleados, se encarga de convertir el bosque nativo en la mansión de sus
sueños y no quiere que el "vulgo" pise la misma tierra que él camina
cada tanto, pero que tiene bien custodiada.
Precisamente, el domingo impidió violentamente a través
de su grupo de choque que un grupo de manifestantes ingresara a Lago Escondido
haciendo el llamado "camino largo".
Son tres horas caminando en la montaña o a caballo. La
travesía es muy peligrosa, aún para gente muy entrenada. Por eso, Odarda tuvo
un accidente en el caballo cuando tiempo atrás lo quiso hacer. El camino corto
es más amable, pero Lewis tampoco permite que se use. Se llama Tacuifí, o
"Tanto tiempo" en lengua mapuche.
Hombre de fortuna y poderoso
Dueño de la sexta fortuna más grande del Reino Unido, el
dinero de Lewis asciende a más de 5.000 millones de dólares. Según la revista
Forbes, terminó 2015 en el puesto 277° de los hombres más ricos del mundo.
Es la cara visible de un poderoso grupo económico dueño
del club Tottenham y parte de Pampa Holding, que tiene entre sus activos a
Edenor, la mayor distribuidora de electricidad del país, una de las grandes
compañías de servicios públicos y cuyo margen de ganancias aumentó
exponencialmente con la política de tarifas de Macri..
El dinero pesa a la hora de imponer su voluntad sobre la
ley. Porque si bien la causa en la que se lo investigaba por la triangulación
en la compra de las tierras en 2016 -cuya querellante es Odarda- prescribió,
está vigente el fallo que establece que los rionegrinos pueden acceder al lago
por las dos vías que ofrece la ruta 40.
Los vecinos se manifiestan, protestan y van a la
justicia. Pero los más díscolos sufrieron amenazas y muchos no quieren hablar
por temor a nuevas represalias.
Lewis está asociado a otro empresario cercano al
macrismo, Marcelo Mindlin, quien compró la constructora del Grupo Macri, que
pertenecía a su primo Angelo Calcaterra. Una operación que no dejó de generar
suspicacias.
Durante los noventa, el empresario inglés de 85 años
compró la estancia de la polémica y fue denunciado por adquirir esas hectáreas
por un valor muy debajo del mercado y por haber triangulado la operación para
que su nombre, el de un extranjero, no figure como propietario de esa cantidad
de tierras en una zona de frontera.
Pero la principal polémica se suscitó cuando impidió el
acceso a Lago Escondido. Lo denunció la dirigente de la Coalición Cívica
Madgalena Odarda, quien obtuvo fallos a favor en 2009, 2012 y 2013 que Lewis
nunca se molestó en cumplir. Odarda fue la principal querellante.
Los amigos
El expresidente Macri se ocupó de defenderlo en público:
dijo que no entendía la “sistemática búsqueda para agredirlo”. Y sostuvo que
gracias a él los vecinos de Lago Escondido “tiene un mejor acceso que el que
tenía antes”. Una mentira de cabo a rabo. Pero defendía a su amigo empresario,
en cuyo helicóptero supo visitar junto a su familia la mansión con el espejo de
agua.
No fue el único favor que le hizo a Lewis: en julio de
2016, Macri modificó la Ley de Tierras y eliminó el tope de mil hectáreas que
tenían los extranjeros. No obstante, Lewis sigue enfrentando problemas
judiciales: la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación denunció este
domingo agresiones y amenazas a un grupo de manifestantes que marchan en
reclamo de la soberanía del Lago Escondido.
Un espectro muy presente
Ana Wienman es secretaria de la Asociación Civil Árbol de
Pie y lucha desde hace años para que este hombre deje de incumplir la ley y perjudicar
el medio ambiente. "Ninguno de nosotros lo conoce personalmente, digo la
comunidad, los políticos sí", dijo a Télam.
Y como todo hombre poderoso que conoce el ABC del
maquiavelismo, consiguió en parte dividir a los vecinos con falsas
"donaciones" o "regalos envenenados".

25 enero 2026
Río Negro