Ciencia aplicada al campo: el laboratorio que mide suelos y aguas en la región

Funciona en el CURZAS y ofrece análisis para producción, investigación y decisiones de vecinos y productores

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El análisis de suelos, aguas y materiales vegetales se consolidó como una herramienta clave para la toma de decisiones productivas en la región, con un laboratorio que articula formación académica, investigación y servicios a la comunidad desde Viedma.

Se trata del Laboratorio de Análisis de Calidad Ambiental Regional (LACAR), que funciona en el Complejo Regional Universitario Zona Atlántica y Sur (CURZAS) de la Universidad Nacional del Comahue. Según explicó la secretaria de Ciencia y Tecnología del CURZAS y directora del laboratorio, Lucrecia Avilés, allí se realizan estudios de suelos, agua para consumo animal y riego, tejidos vegetales y semillas, con el objetivo de aportar información para el desarrollo productivo.


El origen del espacio está vinculado a la formación académica. Inicialmente, fue creado como ámbito de prácticas para la carrera de Gestión de Empresas Agropecuarias, pero con el tiempo amplió su alcance y comenzó a brindar servicios a terceros, en particular a productores que requieren datos técnicos para definir estrategias en sus campos.

Actualmente, el laboratorio también recibe estudiantes de la Tecnicatura en Espacios Verdes y de la Licenciatura en Gestión de Empresas Agropecuarias, quienes realizan prácticas específicas y, en algunos casos, desarrollan allí sus trabajos finales. Este proceso permite incorporar experiencia en técnicas de análisis y en el funcionamiento interno de un espacio científico-técnico.

El crecimiento del LACAR estuvo acompañado por la incorporación de equipamiento y la consolidación de vínculos institucionales. Entre ellos, se destacan los trabajos articulados con el INTA y la Universidad Nacional de Río Negro, en el marco de proyectos que requieren análisis específicos.


A su vez, el laboratorio integra la Unidad Integrada para la Innovación del Sistema Agroalimentario (UIISA), junto al Ministerio de la Producción, las universidades y el IDEVI. Esta red permitió acceder a financiamiento para equipamiento y avanzar en ensayos en la chacra experimental del INTA, ampliando las posibilidades tanto de investigación como de producción.

En cuanto a su funcionamiento, el LACAR atiende de lunes a viernes de 8 a 14 horas, con un sistema de contacto previo para orientar a quienes acercan muestras. Allí se brindan indicaciones sobre la toma adecuada y se verifica la viabilidad de los análisis requeridos. Luego, las muestras ingresan bajo protocolos definidos y se procesan según distintas técnicas, como estudios de fertilidad o salinidad.

Los resultados se entregan en informes técnicos que permiten evaluar, por ejemplo, la aptitud de un suelo para determinados cultivos o la calidad del agua para uso productivo. En el caso de análisis vinculados al consumo humano, los estudios bacteriológicos son derivados a otros organismos especializados.

El servicio está disponible tanto para el sector productivo como para la comunidad en general. “No es necesario tener un campo”, señaló Avilés, al explicar que cualquier persona puede consultar si necesita información para evaluar una inversión o conocer las condiciones de su entorno. Actualmente, un análisis de suelo tiene un costo aproximado de 65.000 pesos, destinado a cubrir los insumos utilizados en el proceso.


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