La regulación de los monopatines eléctricos aprobada por el Concejo Deliberante de Viedma generó cuestionamientos, pero también respaldo entre dirigentes locales que consideran necesario establecer reglas para su circulación. En esa línea, el dirigente de Patria y Futuro Viedma, Mario Sabbatella, planteó que el debate no debería centrarse solamente en la libertad de quienes conducen estos vehículos, sino también en la seguridad de las personas que comparten los espacios de circulación.
Para fundamentar su posición, Sabbatella recordó un hecho ocurrido en Roma, Italia, en 2019, cuando un viedmense que se encontraba de vacaciones fue atropellado por un monopatín, sufrió lesiones y posteriormente murió mientras permanecía internado en el Hospital Umberto I. El dirigente utilizó ese episodio como referencia para advertir sobre las consecuencias que pueden tener los accidentes vinculados con estos vehículos.
También mencionó que en Roma comenzaron a registrarse de manera específica los accidentes protagonizados por monopatines eléctricos a partir de 2020. En ese año se contabilizaron 70 hechos, mientras que la cifra subió a 198 en 2021 y a 286 en 2022, con personas heridas y víctimas fatales.
Sabbatella agregó otro antecedente relacionado con la región, aunque evitó brindar datos que permitan identificar a la persona involucrada. Recordó que una joven de Viedma fue atropellada por un monopatín en Buenos Aires y sufrió lesiones, un caso que, sostuvo, también permite dimensionar que los riesgos no están limitados a quienes conducen este tipo de vehículos.
El dirigente se refirió así a uno de los principales cuestionamientos que recibió la ordenanza: la idea de que establecer condiciones para el uso de monopatines supone avanzar contra la libertad individual. Frente a ese planteo, formuló una pregunta: “¿La libertad de quién?”, para poner el foco también en peatones y otras personas que utilizan los mismos espacios.
En particular, mencionó sectores de circulación reducida y compartida, como la senda del Puente Viejo, donde pueden encontrarse peatones y vehículos de estas características. Para Sabbatella, la discusión sobre las reglas de circulación debe contemplar los derechos y la seguridad de todas las personas que utilizan esos espacios.
El dirigente aclaró que no está en contra de los monopatines y consideró que se trata de vehículos útiles. Incluso señaló que le gustaría tener uno, pero sostuvo que su utilización requiere pautas claras vinculadas con la seguridad.
Entre las condiciones que consideró necesarias mencionó el uso de casco, los lugares habilitados para circular y un seguro de responsabilidad civil contra terceros. Sobre este último punto, explicó que la cobertura no debería pensarse únicamente como una protección para quien conduce, sino también para las personas que eventualmente puedan resultar afectadas por un accidente.
Una lesión provocada por un choque puede generar internaciones, estudios médicos, medicamentos, rehabilitación y traslados, además de consecuencias sobre la posibilidad de trabajar o desarrollar normalmente las actividades cotidianas. En ese escenario, Sabbatella planteó que contar con un seguro permitiría disponer de una cobertura frente a los daños ocasionados.
La posición del dirigente se conoció dos días después de que el Concejo Deliberante aprobara en primera vuelta la nueva regulación para monopatines y otros medios similares de tracción eléctrica. La ordenanza establece, entre otras condiciones, casco obligatorio, una edad mínima de 16 años y pautas sobre los lugares de circulación, además de generar herramientas para el registro y control de estos vehículos.
La norma fue aprobada por mayoría, con el voto negativo de la bancada libertaria. Durante el debate, los autores habían aclarado que el objetivo de la iniciativa no era prohibir los monopatines, sino establecer condiciones para su utilización y dotar al Ejecutivo de herramientas para ordenar su circulación.
Para Sabbatella, el crecimiento de estos vehículos hace necesario anticiparse a la aparición de problemas mayores. Comparó la situación con lo ocurrido cuando comenzaron a incorporarse los automóviles y sostuvo que, aunque inicialmente fueran pocos, la circulación de nuevos medios de transporte también requirió reglas.
Su planteo apunta, en definitiva, a defender la regulación como una herramienta de prevención y convivencia urbana, antes que como una restricción al uso de los monopatines. “No se trata de prohibir ni de perseguir. Se trata de regular antes de que tengamos un problema mayor”, sostuvo.
11 septiembre 2026
Viedma