Pastor impune: no lo investigarán por presuntos abusos

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La joven mujer hizo pública su situación no hace mucho y denunció que el presunto abusador, un pastor evangélico, se había ocultado en Cipolletti. Sus manifestaciones generaron una importante repercusión y hasta algunas amenazas de personas allegadas. 

La causa penal en contra del hombre que se mudó a esta ciudad hace varios años no avanzó en el Juzgado de Instrucción 4º de Viedma y el expediente terminó incinerado debido a un incendio. Sin embargo, la principal interesada nunca fue anoticiada de la novedad y cuando fue a conocer el estado de la causa le manifestaron que "tenía que empezar de cero". Frente a esta respuesta, decidió dar a conocer su caso en los medios de comunicación de la provincia.

Con un gran esfuerzo, Cesia quiso que se retome la investigación, pero la legislación no la ampara y las violaciones que sufrió de niña quedarán impunes. "Él quedó sobreseído por el paso del tiempo", apuntó.

La denunciante, que vive en Sierra Grande, no bajó los brazos ante la caída de la causa penal y empezó ahora una nueva pelea, que tiene el objetivo de solicitar una modificación a las leyes sobre delitos sexuales y principalmente, la pedofilia. En concreto, pide que no prescriban y que se aplique una retroactividad para que ningún violador quede sin condena.

Cesia ya no está sola y su reclamo hoy tiene el acompañamiento de otra joven mujer abusada durante su niñez, Soledad Otero. También es de Sierra Grande y en febrero se presentó ante el Juzgado de Instrucción 1º de Viedma para denunciar a su padrastro. "Me enfermé el año pasado, tuve ataques de pánico y en febrero hice la denuncia. Ahora tengo 26 y los abusos fueron entre los 5 y 7 años", resaltó Soledad.

La labor de difusión de sus casos generó un enorme resquemor de sectores que protegen a los sospechosos y Soledad reveló que los medios de Sierra Grande reciben permanentes cartas documento. Reconoció que "pretenden intimidarnos pero vamos a seguir" y comentó que buscarán ponerse en contacto con otras víctimas y organizaciones rionegrinas para realizar acciones conjuntas.
Para que no queden dudas de sus intenciones, Cesia reiteró que "no queremos que los abusadores queden libres" y recalcó que su padre no llegará a juicio "porque prescribió la causa, no porque es inocente".

En tanto, Soledad reconoció que el abuso sufrido durante la niñez "es algo muy difícil de denunciar" y que por ese motivo hay que generar espacios para que las víctimas se acerquen y cuenten lo sucedido. Después, planteó, se requiere un acompañamiento permanente de la familia y profesionales. 

En Cipolletti, junto a una de sus hijas

A menos que otras víctimas lo denuncien, enfatizó Cesia Moreira, su padre no será investigado y podrá seguir caminando por las calles libre de culpa y cargo. En su momento, el hombre buscó refugio en Cipolletti, junto a otra de sus hijas, y habría dejado su labor evangélica. 

FUENTE: La Mañana de Cipolletti

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