Por Mario Sabbatella*
El catamarán Currú Leuvú II es un emblema de la comarca y un Ãcono de nuestra historia e identidad. Desde su llegada a Viedma en la década de 70, durante el gobierno de Mario Franco, ha ofrecido paseos turÃsticos por el rÃo Negro, siendo un atractivo para residentes y visitantes.
El catamarán Currú Leuvú II es un emblema de la comarca y un Ãcono de nuestra historia e identidad. Desde su llegada a Viedma en la década de 70, durante el gobierno de Mario Franco, ha ofrecido paseos turÃsticos por el rÃo Negro, siendo un atractivo para residentes y visitantes.
Sin embargo, en los últimos años ha enfrentado múltiples dificultades que han implicado su inactividad y lo han dejado en estado de abandono. En septiembre de 2021, la embarcación fue retirada del agua debido a inconvenientes técnicos y, en diciembre de ese mismo año, sufrió el ingreso de agua por una sudestada, acelerando su deterioro. Desde entonces, la situación no ha hecho más que agravarse.
A pesar de los anuncios sobre su recuperación, el catamarán sigue deteriorándose y no se han encontrado soluciones definitivas. Recientemente, desde el municipio aseguraron que se avanzará en su proceso de recuperación y puesta en funcionamiento, aunque la realidad muestra que los recursos siguen invirtiéndose sin resultados concretos.
Es fundamental tomar una decisión definitiva respecto a su futuro. Continuar con gastos que no garantizan su operatividad es malgastar los recursos públicos municipales.
Una alternativa viable serÃa transformarlo en un espacio fijo en tierra, como confiterÃa, museo o centro cultural, o incluso una combinación de estas opciones, rescatando su valor histórico e icónico para la comunidad. Ubicar el catamarán en un punto estratégico de la costanera o el Parque Ferreira permitirÃa aprovecharlo como un nuevo espacio de encuentro para vecinos y turistas, sin los altos costos de mantenimiento operativo que implica mantenerlo a flote.
Para evitar seguir realizando gastos por parte del municipio, una alternativa viable es que un privado se haga cargo de todos los gastos a través de una concesión, garantizando asà que el espacio se ponga en valor sin que esto implique más erogaciones públicas.
En paralelo, serÃa fundamental interesar a particulares para la prestación del servicio de navegación turistica en el rÃo ya que en las circunstancias actuales no está dadas las condiciones económicas para adquirir una nueva embarcación. De esta manera, no se perderÃa la posibilidad de contar con un servicio de navegación en la comarca, pero sin seguir destinando recursos a una embarcación que, en las condiciones actuales, es prácticamente inviable.
También existen otras posturas: algunos plantean que el catamarán deberÃa ser desguazado y vendido como chatarra, opción que no comparto, ya que implicarÃa perder un sÃmbolo de nuestra identidad. Otros sostienen que debe seguir reparándose y mantenerse operativo, aunque esto parece cada vez más complicado, considerando los millones de pesos ya invertidos y la falta de resultados.
Este es un debate que debe darse con responsabilidad, pero lo que no podemos permitir es que el catamarán siga deteriorándose y que se sigan gastando recursos sin un rumbo claro. Es momento de dejar atrás las promesas incumplidas y apostar por una solución concreta que preserve nuestro patrimonio de manera sostenible.
*Secretario General. PAR VIEDMA.
*Secretario General. PAR VIEDMA.
12 mayo 2026
Opinion