Por Mario Sabbatella (*)
Cuando hablamos de la historia del Valle Inferior del rÃo Negro y del IDEVI, hay dos nombres que ocupan un lugar fundamental: Emilio Belenguer y Edgardo Castello.
Dos hombres, dos gobernadores, en momentos históricos diferentes, que fueron parte de un mismo proceso de transformación: convertir una enorme extensión de tierras en una región productiva, con riego, colonización y desarrollo.
Emilio Belenguer fue quien impulsó el comienzo de las grandes obras de riego.
El 1.º de noviembre de 1951 comenzaron las obras del Canal Principal del Valle Inferior, en el marco del proyecto de colonización y desarrollo impulsado durante el Primer Plan Quinquenal del Presidente Juan Domingo Perón.
Años después, con Edgardo Castello como primer gobernador constitucional de RÃo Negro, aquel proyecto tomó una nueva dimensión. Durante su gobierno se avanzó en la reformulación y planificación integral del desarrollo del Valle, que amplió las posibilidades productivas y de superficie bajo riego.
Ese proceso fue fundamental para llegar, en 1961, a la creación del Instituto de Desarrollo del Valle Inferior (IDEVI).
Por eso, no se trata de contraponer a Belenguer con Castello. Son dos momentos de una misma historia.
Belenguer fue parte de la decisión de llevar el agua y comenzar la transformación del territorio.
Castello fue quien tomó ese proceso y lo proyectó hacia un modelo integral de desarrollo, que finalmente tuvo en el IDEVI una herramienta institucional para llevarlo adelante.
Pero hay algo todavÃa más importante: la historia no termina ahÃ.
Hoy el Valle Inferior tiene una importante superficie productiva y un potencial que todavÃa estamos lejos de aprovechar en toda su dimensión.
Tenemos tierra, agua, productores, conocimiento y una diversidad de cultivos y actividades que pueden convertirse en una verdadera plataforma de desarrollo.
El desafÃo hacia adelante es potenciar esa capacidad productiva y avanzar decididamente en la industrialización y el agregado de valor en origen.
No alcanza solamente con producir. Tenemos que transformar, industrializar y generar trabajo alrededor de nuestra producción.
El Valle Inferior puede producir alimentos para nuestra región, para nuestro paÃs y también para el mundo.
Por eso recuperar el espÃritu con el que nació este proyecto no significa mirar solamente hacia atrás. Significa recuperar una visión de futuro.
Belenguer y Castello forman parte de esa historia.
Y a nosotros nos corresponde continuarla, con una nueva etapa de desarrollo, producción, industrialización, trabajo y arraigo.
El Valle Inferior tiene todo para volver a ser protagonista.
(*) Pte de Patria y Futuro Viedma
2 agosto 2026
Opinion