Por Edmundo "Mundy" Fuster (*)
Dólar estable, inflación a la baja y riesgo paÃs controlado. Indicadores necesarios, sÃ, pero... ¿suficientes para llegar a fin de mes?
Entre debates técnicos en el BCRA, roscas polÃticas que miran al 2031 y discursos que parecen hablados para el FMI, a "LOS NOSOTROS" nos toca mirar la obra desde las plateas altas. Mientras tanto, la teorÃa del derrame nos deja una copa gigante arriba y apenas unas gotas en vasos de chupito abajo.
El mundo avanza a una velocidad brutal (e-commerce, automatización, trabajo autónomo) y las respuestas que nos ofrecen a veces parecen sacadas del siglo pasado o de una nube de realismo mágico.
¿Alcanza con la macro para atravesar el desierto o hace falta volver a encender los reflectores sobre la gente de carne y hueso?
Te invito a leer mi nuevo análisis sobre la distancia entre la agenda polÃtica y la realidad cotidiana.
Según recuerdan publicaciones de fácil
acceso para cualquiera que quiera comprobarlo:
El 4 de marzo de 1996, durante la
inauguración del ciclo lectivo en Tartagal, Salta, el entonces presidente
Carlos Menem afirmó que se licitarÃa un sistema de naves espaciales.
Indicó que despegarÃan desde una
plataforma en la provincia de Córdoba, saldrÃan de la atmósfera hacia la
estratósfera y permitirÃan llegar a Japón, Corea o cualquier lugar del mundo en
solo una hora y media.
Las caras de asombro de la maestra y de
los alumnos fueron una obra de arte inmortalizada en sus rostros.
Ni Machaca Güemes, ni Sarmiento, ni
MartÃn Miguel de Güemes; de eso, nada. Las expresiones eran clarÃsimas.
Docentes y alumnos seguramente esperaban otro discurso.
Quizás ya estés pensando en que es mejor
que me aleje del alcohol o que cambie de dealer, pero nada de eso, ya verás.
Una parte importante de la sociedad, sin
distinción de credos ni ideologÃas, tiene preocupaciones muy puntuales, muy
concretas, muy de hoy: los que no pueden conseguir trabajo o no saben por
cuánto tiempo lo tendrán; los que trabajan de dÃa y por la tarde o la noche se
"uberizan" para darse algún caprichito, como comprar un remedio o,
como mucho, tomarse una cerveza.
Los que sufren cada mes cuando deben
pagar el alquiler, los servicios, las expensas, cargar la SUBE y ni hablemos de
comprar remedios.
Qué decir de los viejos meados, esos que
trabajaron treinta o más años y hoy cobran menos de la tercera parte de lo
necesario para vivir (ni siquiera con indignidad), según informa el INDEC.
De esto, nada. El mensaje transmitido por cadena nacional fue sobre la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, el mismo que se salvó de que lo llenaran de trotyl; la explicación de los trillones desde su creación y, para la gente de carne y hueso, ni una palabra.
Otra vez la estratósfera menemista, otra
vez las caras de sorpresa, otra vez: ¿De qué habla este hombre?
Ese discurso parecÃa dirigido a otro
público; se equivocaron de escenario. Quizás para los amigos del FMI y del
Banco Mundial, para el cÃrculo rojo, para los legisladores (aunque quizás no
todos hubieran podido entender), pero no para un pueblo que la ve pasar con la
ñata contra el vidrio.
A esta altura importa poco si en las
provincias cordilleranas el petróleo y los minerales generan trabajo genuino,
ya que el resto del paÃs existe y algo hace pensar que con lo que producen, más
el campo, no es suficiente para casi cincuenta millones de personas.
Seguramente todas las reformas que se
están haciendo y las que se pretenden hacer, de seguir por este rumbo, en algún
tiempo harán que seamos la envidia de los paÃses nórdicos, pero mucho no
faltará hasta ese momento, aunque duela y parezca desagradecido:
Con el dólar estable, la baja del riesgo
paÃs y el control de la inflación no alcanza. Todo eso y muchas otras cosas son
necesarias, pero no suficientes.
¿Cómo se supone que se podrá atravesar
el desierto?, sin contar que mucho de lo que se está haciendo pueda, aunque es
un interrogante, echarse por tierra de la noche a la mañana.
Quizás decir que hablar de determinados
temas puede sonar casi como una cargada.
Está muy bien que se proyecte para el
futuro, ya que en algunos aspectos no estamos demasiado actualizados, pero
obviar los problemas del hoy no parece la mejor forma de transitar este camino,
que, a decir verdad, tiene demasiados baches.
LOS NOSOTROS también tenemos nuestro corazoncito. ¡A
nadie le amarga un dulce!
La teorÃa del efecto derrame genera demasiadas dudas, máxime cuando en los pisos superiores hay copas que parecen "la ensaladera", el famoso trofeo de la Copa Davis; mientras que, para LOS NOSOTROS, en la base, hay unos vasos de chupito, como en España.
Que se vaya el iluminador que enfoca al
escenario y se enciendan todas las luces. Asà verán que, aparte de las primeras
filas donde está la clase dirigente, hay mucha más gente atrás y en las plateas
altas.
Mientras LOS NOSOTROS seguimos
tratando de entender las reformas de la Carta Orgánica del Banco Central,
estalló otra interna. Ahora el nuevo jefe de Gabinete se trenzó con la
vicepresidenta, invitándola a que renuncie, que se vaya, y ella, ni lerda ni
perezosa, ya se ha victimizado.
Deberán entender que con la vice, el
operativo "desgaste y esmerilamiento" no funciona; tendrán que
buscar otro camino.
A la oposición tampoco le va de
maravillas. No hay forma, por el momento, de que se pongan de acuerdo. Parece
que el encuentro en La Rioja les sirvió para poco.
De todos modos, como son impredecibles,
puede ser que, llegado el momento, vayan todos juntos y terminen dando un susto
al oficialismo o que se partan en varios pedazos, como pasó en la elección
anterior en la provincia de Buenos Aires, lo que permitió que Santilli ganara
las elecciones.
Ya hemos comentado en varios artÃculos
que el mundo en el que viven los polÃticos es distinto al nuestro.
Nosotros no sabemos si seguiremos en el
trabajo, si continuaremos sin conseguir empleo, si los sueldos y las
jubilaciones tendrán algún ajuste verdadero y medianamente significativo o si,
simplemente, cada dÃa estaremos un paso adelante camino al precipicio.
Ese mundo de realismo mágico da lugar a
que, cuando recién se está empezando a delinear la futura campaña para las
elecciones de 2027, ya aparezcan aspiraciones presidenciales para 2031, tal el
caso de la senadora Patricia Bullrich.
No está ni bien ni mal que se lo
plantee, aunque no serÃa descabellado pensar que la función legislativa tiene
sus responsabilidades y que uno espera proyectos y actitudes que le mejoren la
vida a los habitantes de este paÃs y no que simplemente sea un trampolÃn para
saltar a otro cargo.
En lo que queda del año hay dos
elecciones que, sin duda, influirán en el tablero americano y, por diferentes
razones, en el de Argentina. Cabe preguntarse: ¿Cómo nos irá si ganan Lula y
los demócratas en Estados Unidos?
¿Estamos tan blindados como suponemos o
habrá que leerlo como un cambio de dirección del viento? SerÃa bueno tener una campera
a mano, no sea cosa que nos terminemos resfriando.
Estamos en un momento bisagra, como
tantos otros de nuestra historia. Se ha avanzado en algunos aspectos y se han
relegado determinados sectores. La cuestión es que el reloj de la historia da
las vueltas más rápido y eso nos desorienta un poco.
Los cambios que se vienen, a muy corto
plazo, producirán fuertes cimbronazos sociales: pérdida del poder omnÃmodo de
las organizaciones sindicales, cambio del comercio tradicional por el e-commerce,
locales vacÃos, menor circulación por las calles, profesiones que irán
desapareciendo, reinvenciones dificultosas, aumento de la edad para acceder a
la jubilación, liberación de colegios profesionales, disminución del comercio
minorista, aumento del trabajo autónomo y la lista sigue hasta donde la
imaginación sea capaz de llevarte.
Otra pregunta que podrÃamos hacernos serÃa:
¿Qué ideas se manejan desde el poder ante esta situación que no demorará
demasiado en materializarse?
De más está decir que las soluciones de
hace setenta años tendrán escasas posibilidades de traer prosperidad para la
gente.
Por ejemplo: ¿Le haremos un pagadiós a
los acreedores externos? ¿Emisión descontrolada y distribución de papeles
pintados con forma de billetes? ¿Aumento de impuestos a la riqueza, al capital
o al aire que respiramos? ¿Esperaremos que "el mercado" absorba a los
que se van cayendo del sistema? ¿Cursos de capacitación y actualización para la
reinserción laboral?
Aparte de sacarse los ojos por acceder o
mantenerse en el poder, serÃa bueno que nos contaran qué ideas concretas tienen
para contener el aluvión que se viene y que se empiece desde ahora mismo,
porque, dentro de treinta años, cuando seamos una potencia, quizás haya que
importar gente, porque de los de ahora no llegará ni la mitad.
(*) Consultor y Columnista de Opinión
DNI: 12.088.056
4 agosto 2026
Opinion