Un hombre que ya fue declarado culpable de abusar sexualmente de cuatro hermanas menores de edad podría recibir una condena de 20 años de prisión, según el pedido formulado este viernes durante la audiencia de cesura realizada en Viedma. Las víctimas consideraban al acusado parte de su familia y, de acuerdo con la acusación, el hombre aprovechó ese vínculo de confianza para cometer los ataques.
La información fue difundida oficialmente por el Ministerio Público Fiscal de Río Negro, que detalló que durante la audiencia se incorporaron testimonios y pericias vinculadas al impacto psicológico que los hechos provocaron en las jóvenes. También se escucharon fragmentos de las cámaras Gesell en las que las víctimas relataron las situaciones de abuso sufridas durante distintos períodos de su infancia y adolescencia.
La sentencia dictada el pasado 17 de abril ya había establecido la responsabilidad penal del acusado, luego de que el propio hombre reconociera haber cometido diversos hechos de abuso sexual. Algunos de los delitos fueron considerados simples y otros agravados por acceso carnal, todos agravados además por su condición de guardador de las niñas.
Durante los alegatos, la Fiscalía hizo foco en el testimonio de un psicólogo forense que describió las secuelas detectadas en las cuatro víctimas: las jóvenes presentan síntomas vinculados a estrés postraumático, entre ellos insomnio, miedo, angustia, culpa, vergüenza, anorexia, irritabilidad y recaídas emocionales. El profesional sostuvo además que no existían indicadores de simulación en ninguna de las entrevistas realizadas.
La acusación repasó la situación particular de cada una de las hermanas y remarcó que al momento de las pericias tenían entre 9 y 17 años. También señaló que el acusado mantenía un rol de cercanía dentro del grupo familiar, ya que las niñas lo consideraban alguien que ayudaba a la madre y formaba parte de la dinámica cotidiana del hogar.
Según detalló la Fiscalía, el caso comenzó a investigarse en 2024 luego de que una de las niñas lograra contar lo que ocurría durante un taller de Educación Sexual Integral (ESI) realizado en una escuela primaria. Ese primer relato permitió avanzar luego sobre los demás hechos denunciados y detectar a las restantes víctimas. Desde el organismo judicial destacaron el papel del ámbito escolar en el proceso de develamiento.
En la audiencia también se recordó que los abusos ocurrieron en dos etapas diferentes: entre 2012 y 2018 respecto de dos hermanas que ya eran mayores de edad cuando se inició la causa, y entre 2021 y 2024 en perjuicio de otras dos niñas. Todas son hijas de la misma madre.
El Defensor de Niñas, Niños y Adolescentes acompañó el pedido de pena impulsado por la Fiscalía y definió el caso como “particularmente perverso” y atravesado por amenazas. Además, afirmó que las víctimas presentan conductas autodestructivas derivadas de los abusos y sostuvo que nunca había intervenido en una situación similar.
La defensa del acusado solicitó que se aplique la pena mínima prevista. Argumentó que el hombre atravesó una historia de extrema vulnerabilidad social, marcada por la falta de escolarización, ausencia de documentación y abandono familiar desde su llegada al país siendo niño. También pidió que se tenga en cuenta el reconocimiento de autoría realizado por el imputado al momento del juicio.
15 mayo 2026
Judiciales