Sierra Grande, entre el boom del empleo y la falta de viviendas

Más de 600 trabajadores locales ya están vinculados de manera directa al desarrollo de Punta Colorada. El crecimiento disparó habilitaciones comerciales y demanda de alojamiento, mientras el Municipio recibió $247 millones por una habilitación industrial

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Más de 600 trabajadores de Sierra Grande ya tienen empleo directo en empresas vinculadas al desarrollo de Punta Colorada, mientras la localidad registra un crecimiento de las habilitaciones comerciales y una demanda de viviendas y alquileres que comienza a mostrar las tensiones del nuevo escenario económico. El movimiento también impactó en las cuentas municipales: una reciente habilitación industrial dejó un ingreso de $247 millones.

La intendenta Roxana Fernández aseguró que la ciudad atraviesa “un antes y un después” a partir de las inversiones energéticas y explicó que los 600 puestos contabilizados corresponden exclusivamente a vecinos y vecinas de Sierra Grande empleados directamente por empresas relacionadas con el proyecto. El número no incluye todavía el trabajo indirecto generado en comercios, transporte, gastronomía y otros servicios.

El mayor volumen de empleo se concentra actualmente en la construcción, aunque también se incorporaron profesionales, especialistas en seguridad e higiene y técnicos. Fernández destacó especialmente el ingreso de egresados de la Escuela Técnica de Sierra Grande y el regreso de jóvenes que se habían ido de la localidad para estudiar y ahora encontraron posibilidades laborales en la zona.

El cambio llegó incluso al propio Municipio. Parte del personal dejó sus cargos para incorporarse a empresas privadas atraído por las diferencias salariales, mientras otros agentes de planta permanente solicitaron licencias por seis meses para probar suerte en la actividad.

“Tenemos un número de gente que renunció a la Municipalidad y está trabajando en estas empresas”, reconoció Fernández. En otros casos, empleados municipales utilizaron la licencia prevista para el personal de planta y, una vez cumplido ese plazo, algunos decidieron abandonar definitivamente el Estado local.


Un ingreso de $247 millones para el Municipio

La habilitación industrial otorgada al consorcio VMOS representó para las arcas municipales un ingreso de $247.002.000, calculado en función de la superficie del establecimiento y de acuerdo con la ordenanza fiscal y tarifaria vigente.

Fernández adelantó que esos fondos serán destinados a obras de servicios, iluminación, pavimento, infraestructura deportiva y equipamiento municipal. Una de las prioridades es la reparación de la calle que conduce al hospital, una demanda que la jefa comunal calificó como histórica.

El deterioro de ese sector es tal que, según explicó, ya no resiste nuevos bacheos. Al inicio de la gestión municipal se retiraron los restos del antiguo pavimento y desde entonces el mantenimiento se realiza con equipos propios, pero el Municipio proyecta ahora una intervención integral sobre las dos arterias que rodean el establecimiento sanitario.

Sierra Grande tiene actualmente 16 calles en proceso de pavimentación. La intendenta recordó que buena parte de la infraestructura vial urbana supera los 40 años y sostuvo que las necesidades acumuladas exceden la capacidad financiera ordinaria del Municipio.

Parte del dinero también podría utilizarse para reforzar el parque automotor. Fernández afirmó que al asumir “directamente no había parque automotor” y que durante el último año fueron incorporados un camión volcador, un recolector, una motoniveladora, un camión regador y una pala cargadora.


El otro lado del crecimiento: conseguir un alquiler

El aumento de la actividad comenzó a profundizar un problema que Sierra Grande ya arrastraba: la escasez de viviendas disponibles para alquilar. La intendenta admitió que hubo un incremento en los valores y que conseguir alojamiento se volvió “muy complejo”, incluso después de una ampliación de la capacidad hotelera.

La falta de oferta habitacional también aparece como una dificultad ante la necesidad de incorporar profesionales de la salud. Fernández reconoció que Sierra Grande necesita más médicos y médicas y que la disponibilidad de viviendas es uno de los puntos que deben resolver para facilitar nuevas radicaciones.

“Claramente se necesitan más viviendas”, afirmó. La jefa comunal consideró que el propio movimiento económico podría generar nuevas inversiones inmobiliarias y señaló al rubro como uno de los sectores con mayor demanda a futuro.

La presión habitacional se combina con una ocupación hotelera sostenida y un movimiento comercial que, según la intendenta, ya rompió la estacionalidad en Playas Doradas. Actualmente hay más de 20 comercios abiertos durante el invierno en el balneario, una situación que Fernández consideró inédita para la localidad.

Como ejemplo, mencionó la reciente apertura de un restaurante en pleno julio, hoteles con alta ocupación y comercios que comenzaron a sumar sucursales en otros barrios. El Municipio trabaja ahora en medir cuántos empleos indirectos se generaron a partir de ese movimiento.


“El mercado hay que medirlo también por el empleo indirecto”

La Municipalidad cuenta con el registro de los más de 600 empleos directos locales, pero todavía busca dimensionar el impacto sobre las actividades que trabajan alrededor del proyecto. Allí aparecen empresas de viandas, transporte, hoteles, restaurantes y comercios.

Fernández defendió el impacto de las inversiones frente a los cuestionamientos de sectores empresarios y comerciales que plantearon reparos sobre el nivel de participación local. Actualmente se realizan reuniones quincenales entre las cámaras empresarias, el Municipio y la Secretaría de Energía de Río Negro.

Según la intendenta, Sierra Grande alcanzó un récord de habilitaciones comerciales. Interpretó ese dato como una señal de las expectativas privadas sobre la capacidad de consumo de la población, impulsada principalmente por la generación de puestos de trabajo.

“Cuando recién empezamos costaba administrar la credibilidad”, recordó Fernández sobre el escepticismo que existía en una comunidad atravesada por más de tres décadas de crisis desde el cierre de su principal fuente laboral. “Hoy pasamos a tener que administrar la ansiedad”, agregó, en referencia a las expectativas sobre la velocidad del impacto económico.


Más empresas y nuevos parques industriales

La proyección municipal no se limita al desarrollo petrolero de Punta Colorada. Fernández señaló que las expectativas están puestas también en Argentina GNL y en las actividades logísticas y energéticas asociadas.

Sierra Grande creó dos parques industriales municipales y recibió propuestas para desarrollar parques privados. El perfil previsto está orientado principalmente a empresas logísticas y energéticas que busquen radicarse cerca de los nuevos proyectos.

Sin embargo, el crecimiento también abrió diferencias políticas dentro del Concejo Municipal, integrado por siete concejales distribuidos en cinco bloques. Fernández cuestionó las demoras para aprobar fraccionamientos de tierras destinados a ampliar la oferta de terrenos para viviendas.

Indicó que hay expedientes presentados desde hace más de cinco meses que todavía no fueron resueltos. Para la intendenta, la disponibilidad de lotes es una pieza necesaria frente al crecimiento de la demanda habitacional y la llegada de nuevos trabajadores.

Sierra Grande atraviesa así una transformación acelerada, con más empleo, nuevas empresas y mayores ingresos municipales, pero también con necesidades que comienzan a ganar urgencia. La falta de viviendas, los alquileres en alza y una infraestructura urbana con décadas de atraso aparecen como la contracara de un crecimiento que ya modifica la dinámica cotidiana de la ciudad.

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