Banderas y Banderas

Opinión: Jorge Vallazza

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Por Jorge Vallazza (*)


Cuando un grupo de gente usa nuestra bandera como símbolo de un reclamo, o de la voz colectiva que se expresa mediante una manifestación, se supone que se están identificando con una historia y ciertos valores que nos unen ,y que representan lo que podría llamarse la "argentinidad".

Sin embargo se puede observar que en los últimos años se apropiaron de nuestra bandera sectores cuyo mensaje no promovían ni la unidad, ni la defensa de la vida en paz y en democracia, como es el sentir de la gran mayoría de nuestra ciudadanía.

Un primer ejemplo pueden ser los grupos negacionistas, nostálgicos de la Dictadura, que re editando una y otra vez la "Teoría de los 2 demonios", suelen desconocer los crímenes de lesa humanidad: torturas, violaciones, robó de bebés, desapariciones, etc.

Un segundo grupo han sido los "anti vacunas" que se convocaron durante los difíciles tiempos de la cuarentena con un "banderazo", en una  agresiva actitud terraplanista, boicoteando el enorme esfuerzo del personal de salud  que trabajaban para evitar y atenuar las consecuencias fatales que tuvo esa Pandemia.

Un tercer y último caso para analizar son aquellos que en plena democracia defienden el accionar ilegal - seguido de muerte- de las fuerzas de seguridad, como se desencadenaron en la Patagonia con Santiago Maldonado y Rafael Nahuel, entre otros.

Negar la Dictadura genocida, despreciar la autoridad científica y a los trabajadores de Salud, demonizar y perseguir a los pueblos originarios, son  todos mensajes de Muerte, de odio y división que cuando se han juntado, han usado la bandera argentina como estandarte de sus manifestaciones públicas.

Pero felizmente esta tendencia se comenzó a revertir tal vez a partir del Mundial de Fútbol, donde millones de argentinos y argentinas se sintieron hermanados tras nuestros colores patrios como signo de unidad en la diversidad.

Aún cuando parecía que dicho evento podía  convertirse en una especie de " opio de los pueblos" que tapare los problemas reales de nuestra gente, la casual e inesperada aparición de un trapo convertido en bandera con la leyenda " Las Malvinas son Argentinas " - enarbolada por jugadores de la selección- fue la chispa que resignificó un sentimiento patrio que parecía adormecido y vetusto.

Familias de buena posición económica como para viajar a EEUU,  connacionales dispersos por el mundo, y millones de personas desde La Quiaca a la Antártida y desde el mar a la cordillera nos unimos en un mismo sentir tras los colores de nuestra bandera. 

La alegría del encuentro colectivo , la lucha frente a la adversidad, la resiliencia, la garra para defender lo nuestro, el abrazo fraterno y la empatìa aún en la derrota, fueron algunos de los valores que brillaron en la gesta del mundial, y que parecerían trascender lo deportivo.

"Las Malvinas son Argentinas" fue un grito de rebeldía frente a la censura y represión del poder mundial mal ejercido por la FIFA, que con la excusa de no mezclar el fútbol con la política sólo demuestra una obscena hipocresía, cuando a la vez excluye o destrata equipos  justamente por cuestiones políticas ( Rusia, Irán).

Sorprendentemente el "efecto mundial" de reverdecer del patriotismo movilizó algún sentimiento nacional que se transfirió al masivo repudio a la extranjerización de la Tierra, lo cual se quiso colar como ley y fracasó rotundamente.
Nadie quiere caminar por la calle y ser señalado por sus vecinos como "TRAIDOR A LA PATRIA".

Seguramente preocupan estos indicios de argentinidad al actual gobierno nacional, con un Milei desencajado frente a tanta alegria y movilización colectiva . Es el mismo que recomendaba hace un tiempo que lo mejor era irse de este país , y que tiene funcionarios que declaran en foros internacionales que el problema de nuestra Patagonia es que está "llena de argentinos".

Tal vez  la bandera mundialista aportó una esperanza para que  gran parte de nuestra ciudadanía comience a despertar y reconocer el desastre económico,  el desguace del Estado,  la entrega de los recursos naturales, el megaendeudamiento externo etc etc.

Quizás se pueda tomar conciencia y sentir empatía con los que más están sufriendo este "Argentinicidio",  donde los suicidios son la principal causa de muerte violenta en  nuestro país (muchos por cuestiones económcas y otros tantos por el deterioro del Área de Salud Mental) , aumenta la tasa de mortalidad infantil por falta de vacunación, y también crecen las muertes evitables de adultos mayores, por quita de medicamentos.

Frente al actual mamarracho cruel que padecemos, la recuperación y resignificación de nuestra bandera , a partir de los sentimientos de unidad, empatía y esperanza que resurgieron con el Mundial, puede ser la serendipia necesaria que encienda una luz de esperanza para construir una alternativa de país más justo, fraterno y solidario.

(*) Magister
DNI 12.975.453

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