Arsenio Centeno, el enfermero de Cona Niyeu que resultó
víctima de la explosión de un tubo de gas cuando se desempeñaba en la vivienda
en la que funcionaba provisoriamente el centro de salud del paraje, contó cómo
fue esa dramática experiencia y cómo se recupera actualmente en el Sanatorio
Güemes de Capital Federal.
Centeno destacó la atención del personal, donde consideró
que todo fue excelente y pudo estar muy bien atendido. “Ya estamos retornando a
Viedma para seguir el tratamiento, donde me puedan ver oftalmólogos, cirujanos
plásticos, porque tengo quemaduras en las manos, en la cara y pérdida de visión.
Todavía no tengo diagnóstico sobre las secuelas que me van a quedar”, aseguró.
En cuanto al día de la explosión dijo que su tarea depende
del Hospital de Sierra Grande que tiene varios CAPS para cubrir. “El centro de
Salud de Cona Niyeu viene hace muchos años con falencias, se están cuarteando
las paredes y levantando el piso por lo que desde Salud y Comisiones de Fomento se decidió arreglar el
edificio. Antes de que empiecen nos consiguieron la vivienda del docente, pero no tenía gas,
estaba clausurado. Sólo funcionaba con gas envasado”, explicó.
Por ello, “nos trajeron dos caloventores pero no dan abasto,
es mucho el frio, la helada, la nieve. Así que nos trajeron un tubo grande. Ese
día salí del trabajo, fui a mi casa a comer y después pensaba que tenía que
hacer algo, por eso me vine a cambiar el tubo”.
Había quedado los caloventores encendidos. “Abrí la llave
del tubo grande y empezó a salir el gas y no lo pudimos cerrar. Había un chico
que yo tenía que atender y mi hijo que fue a ayudar, nos salvamos de milagro”,
recordó.
“De pronto explotó todo y no había techo ni nada, yo tenía
un corte sangrando en la mano, me hicieron una sutura y de ahí no me acuerdo más
nada”, afirmó.
Fueron trasladados a Sierra Grande. Su hijo fue atendido
allí y el otro chico se recuperó en Viedma. “Nosotros hacemos todo, el mantenimiento,
la limpieza, lo que venga, accidentes,
partos, si hay que quedarse a la noche lo hacemos, o asistir en los campos. A mí
me gusta el trabajo que hago así que soporto muchas cosas”, aseguró.
Arsenio realizó cursos de enfermería en el año 90 pero no
tenía trabajo. Consiguió en el hospital Zatti de Viedma donde estuvo 10 años
hasta que después por razones personales y familiares se quiso ir a su zona por
lo que regresó a Sierra Grande.

21 enero 2026
Río Negro