El papa Francisco, el primer pontÃfice jesuita y latinoamericano, falleció este lunes en Roma a los 88 años, tras atravesar complicaciones de salud que lo mantuvieron internado durante las últimas semanas. Su deceso, confirmado por el Vaticano a las 07:35 (hora local), causó conmoción en todo el mundo, y especialmente en su paÃs natal, donde su figura trascendió lo religioso y se convirtió en un sÃmbolo de esperanza, cercanÃa y compromiso social.
En la provincia de RÃo Negro, la noticia fue recibida con pesar por numerosos dirigentes, referentes sociales y religiosos, muchos de los cuales habÃan tenido la oportunidad de visitarlo en el Vaticano en los últimos años. Encuentros marcados por la emoción, el reconocimiento y la gratitud de parte de una región que, como gran parte del paÃs, se sintió siempre cercana a la figura del papa Francisco.
Desde referentes de comunidades mapuches hasta intendentes, legisladores y lÃderes de organizaciones sociales, fueron muchos los rionegrinos que pudieron cruzar palabra con el Papa en Roma. La mayorÃa destacó siempre su calidez humana y su atención a los temas que aquejan a los sectores más vulnerables.
Sin embargo, quedó pendiente una deuda simbólica: su esperado viaje a la Argentina. En más de una ocasión, el propio Francisco expresó su intención de regresar al paÃs, aunque diversos factores —entre ellos razones polÃticas y de agenda— hicieron que la visita se postergara una y otra vez. Su muerte pone fin a ese anhelo compartido por millones de fieles, que soñaban con ver al Papa argentino pisar nuevamente su tierra.
Francisco falleció a causa de una neumonÃa bilateral que se agravó durante las últimas semanas. HabÃa sido internado el pasado 14 de febrero en el hospital Gemelli de Roma por una bronquitis que complicó su capacidad respiratoria. Durante su tratamiento, también requirió transfusiones de sangre debido a un cuadro de anemia, lo que derivó en su ingreso a terapia intensiva. A pesar de una leve mejorÃa que le permitió asomarse débilmente al balcón del Vaticano el domingo de Pascua, su estado volvió a deteriorarse.
Nacido como Jorge Mario Bergoglio, el papa Francisco asumió el pontificado el 13 de marzo de 2013 y desde entonces marcó un estilo único, austero y comprometido con los más débiles. Su elección del nombre Francisco no fue casual: lo hizo inspirado en San Francisco de AsÃs, el santo de los pobres, con quien compartÃa su visión de una Iglesia sencilla, cercana y al servicio de los demás.
Durante su papado, impulsó reformas profundas en la Curia romana, promovió el rol de los laicos y las mujeres, y enfrentó con determinación —aunque no sin crÃticas— el drama de los abusos sexuales dentro de la Iglesia. Su legado también quedará ligado a la defensa de los migrantes, el cuidado del medio ambiente y su firme postura en favor de una economÃa más justa.
De espÃritu inquieto, aficionado al fútbol y reacio a las vacaciones, Francisco fue también un hombre de profundas convicciones polÃticas, defensor del diálogo interreligioso y crÃtico de los poderes económicos globales. En RÃo Negro, su figura fue especialmente valorada por sectores que encontraron en él una voz de aliento frente a la desigualdad y el olvido.
El mundo se prepara ahora para despedirlo con nueve dÃas de exequias, mientras que en el Vaticano se organizará un cónclave en un plazo de entre 15 y 20 dÃas, del cual participarán cerca de 130 cardenales para elegir a su sucesor. En cumplimiento de su deseo, Francisco será enterrado en la basÃlica de Santa MarÃa la Mayor de Roma, alejándose de la tradición de sepultura en San Pedro.
RÃo Negro lo despide con respeto, gratitud y un inevitable sentimiento de tristeza por la partida de un hombre que supo representar los valores más nobles de la fe y la humanidad. Su paso por el papado dejó una huella imborrable, y su recuerdo quedará vivo en cada rincón donde haya resonado su mensaje de paz, justicia y fraternidad.
16 agosto 2026
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