La decisión de la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia (SENAF) de reemplazar al coordinador de La Casita del Nehuén, uno de los espacios preventivos con mayor trayectoria en el barrio Guido de Viedma, abrió un conflicto que suma cuestionamientos de trabajadores, vecinos e instituciones educativas, sociales y universitarias. Pese a la presentación de un petitorio y a los respaldos recibidos desde distintos sectores, las autoridades ratificaron la medida y rechazaron el pedido de revisión.
La situación fue expuesta por Romina Polizzi, integrante del equipo del dispositivo, quien aseguró que desde la llegada de las nuevas autoridades no existieron instancias de trabajo conjunto ni visitas al espacio para conocer las actividades que allí se desarrollan. Según relató, durante más de un año presentaron diagnósticos, evaluaciones y propuestas de intervención sin obtener respuestas.
“Nunca se reunieron con nosotros, nunca se acercaron al espacio a ver lo que hacemos, ni a conocer las actividades”, afirmó la trabajadora al describir la relación que mantuvieron con la conducción de los programas preventivos desde el cambio de gestión.
La Casita del Nehuén funciona desde hace años como un dispositivo territorial de promoción y prevención de derechos de niños, niñas y adolescentes. A diferencia del área proteccional de la SENAF, que interviene cuando ya existe una vulneración de derechos, el trabajo del espacio apunta a evitar que esas situaciones se produzcan mediante el acompañamiento comunitario y familiar.
El conflicto se desató esta semana cuando autoridades del organismo llegaron al lugar para presentar a una nueva coordinación y confirmar el desplazamiento de Cristian Andraca, quien conduce el espacio desde hace diez años. Para el equipo, la decisión implica mucho más que un cambio administrativo.
“No estamos peleando por un cargo ni por una cuestión económica. Nos están desarmando un espacio construido durante años”, sostuvo Polizzi. Según explicó, el rol de coordinación en este tipo de dispositivos se sostiene sobre vínculos comunitarios construidos con el tiempo y no puede reducirse a una simple designación burocrática.
La trabajadora cuestionó especialmente que las autoridades reconocen el funcionamiento del espacio y el desempeño del coordinador, pero aun así avanzaron con la medida. “No tienen nada que decir sobre el trabajo que realiza Cristian ni sobre el trabajo que hacemos nosotros. Dicen que quieren darle un nuevo aire”, señaló.
Esa explicación es precisamente uno de los puntos que más malestar genera dentro del equipo. Según relató, cuando solicitaron fundamentos técnicos o evaluaciones que justificaran la decisión, no recibieron respuestas concretas. “Si reconocés que el espacio funciona, ¿por qué le querés sacar la cabeza?”, planteó.
La reacción de la comunidad fue inmediata. Durante las últimas horas se acercaron a respaldar la continuidad de Andraca representantes de la Universidad Nacional de Río Negro, la Universidad Nacional del Comahue, escuelas, jardines de infantes, organizaciones comunitarias, la junta vecinal, el centro de salud y otras instituciones del barrio.
“No se está escuchando a una comunidad entera”, advirtió Polizzi. Según explicó, el petitorio entregado a la SENAF fue acompañado por firmas de vecinos, docentes, referentes barriales y organizaciones que trabajan cotidianamente junto al espacio.
Actualmente, la Casita del Nehuén desarrolla actividades deportivas, culturales, musicales y de acompañamiento familiar para más de 100 niños, niñas y adolescentes. Desde el equipo sostienen que el valor del dispositivo radica precisamente en los vínculos construidos a lo largo de los años con las familias del sector.
“Los chicos vienen, nos cuentan lo que les pasa, nos piden ayuda. Eso sucede porque construimos confianza, presencia y vínculos. No da lo mismo quién está al frente de un espacio como este”, expresó la trabajadora.
Además de cuestionar la falta de fundamentos, Polizzi señaló que resulta llamativo que una experiencia reconocida por universidades, organizaciones sociales y la propia comunidad no encuentre el mismo reconocimiento dentro del organismo del que depende. Incluso mencionó que proyectos impulsados desde la Casita del Nehuén, como experiencias de cine comunitario, han trascendido los límites de la provincia y son objeto de estudios académicos.
Mientras la conducción de la SENAF mantiene firme la decisión, el malestar sigue creciendo entre quienes sostienen el trabajo cotidiano en el barrio. “Lo que pedimos es sentarnos a trabajar sobre los problemas que atraviesan las infancias y las familias. En lugar de eso, vienen a desarmar un equipo que lleva años construyendo comunidad”, concluyó Polizzi.
29 mayo 2026
Viedma