La iniciativa, señaló Dieguez, “estipula condiciones, en lo que respecta a las participantes, como ser mayores de 18 años, que no sea condicionante el género autopercibido por el/la concursante, entre otras. En lo que hace a los organizadores, exige que los requisitos no incumplan los parámetros de salud (desprendidos de una evaluación nutricional que contemple hábitos alimentarios, índice de masa corporal, medición de masa grasa y antropométrica), que no haya topes máximos de edad de las aspirantes ni parámetros referidos a color de tez, cabello y ojos, etc”.
En este sentido, la parlamentaria detalló que “el espíritu del proyecto intenta regular los concursos que se realizan en diferentes fiestas populares de nuestras provincias, no sólo legislando respecto a las exigencias estéticas de las jóvenes, sino que también se busca instalar un discurso que abandone los estereotipos retrógrados y sexistas, a través de los cuales la belleza es la principal cualidad de lo femenino”.
Es necesario entonces, aseguró Dieguez, “abordar seriamente la contradicción que se genera en muchos municipios o gobiernos provinciales, que en nombre de la tradición o la cultura popular sostienen y financian este tipo de eventos, donde cosifican a la mujer exponiendo a jóvenes y niñas a un esquema simbólico denigrante y ficticio, y por otro lado promueven políticas públicas en defensa, o protección de los derechos sociales de las mujeres”.

3 enero 2026
Río Negro