La crisis ya llegó a hoteles y restaurantes

Empresarios alertan por cierres, caída del consumo y dificultades para sostener el empleo

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La actividad hotelera y gastronómica atraviesa uno de sus momentos más complejos de los últimos años. Así lo planteó el secretario de la Asociación de Hoteleros y Gastronómicos de la Zona Atlántica, Agustín Rodríguez, quien describió un panorama preocupante para el sector. Confirmó cierres de locales, dificultades para sostener el empleo, problemas para afrontar el pago del aguinaldo y un crecimiento de la informalidad que agrava la competencia. "La macro puede mostrar números positivos, pero la microeconomía está en crisis", sostuvo.

Lejos de los discursos optimistas que suelen acompañar algunos indicadores económicos nacionales, Rodríguez trazó un diagnóstico duro sobre la realidad que viven diariamente comerciantes, emprendedores y prestadores turísticos. Según afirmó, la caída del consumo se profundiza mes a mes y comienza a dejar consecuencias visibles en toda la cadena de servicios.

"La macroeconomía puede mostrar algunos datos alentadores, pero cuando uno baja a la realidad cotidiana encuentra una caída notable del consumo y una retracción muy fuerte de la actividad económica", resumió durante una entrevista con el periodista Pedro Caram.

Las conclusiones no surgen solamente de la experiencia local. Rodríguez participó recientemente de un encuentro de la Federación Empresaria Hotelera Gastronómica de la República Argentina (FEHGRA) realizado en Rosario, donde economistas especializados coincidieron en advertir sobre la creciente distancia entre los indicadores macroeconómicos y la situación real que enfrentan las pequeñas y medianas empresas del país. 


Cierres de locales y una rentabilidad cada vez más difícil

El dirigente confirmó que ya se registran cierres de establecimientos en la región y que muchos otros sobreviven con enormes dificultades. Los comercios formalmente establecidos deben afrontar alquileres, impuestos, servicios, salarios y una extensa lista de obligaciones que continúan creciendo mientras la facturación se reduce. La situación se agrava porque la caída no se explica únicamente por la disminución de turistas.

"Hoy también se ve que el consumidor local dejó de salir a comer con la frecuencia de otros años", señaló. La combinación de menores ingresos y costos que continúan presionando genera un escenario donde sostener la actividad se vuelve cada vez más complejo.


El avance de la informalidad

Uno de los aspectos que más preocupación genera en el sector es el crecimiento de actividades informales que operan principalmente a través de redes sociales.

Rodríguez reclamó mayores controles y una regulación efectiva para evitar situaciones de competencia desleal que terminan perjudicando a quienes cumplen con todas las exigencias legales y tributarias. Incluso reconoció que algunos emprendedores, empujados por la crisis, debieron reconvertir sus negocios y trasladar parte de su producción a sus propios hogares para reducir costos operativos.

En hotelería también se observan fenómenos similares. Explicó que existen complejos que abandonaron los circuitos formales para transformarse en alojamientos informales y así evitar las cargas administrativas y económicas que implica la registración. La consecuencia es doble: por un lado se deteriora la competitividad de los establecimientos habilitados y, por otro, se debilita la recaudación y el control sobre la actividad turística.


Empleo: sin despidos masivos, pero con señales de alerta

Aunque Rodríguez aclaró que por el momento no se registran despidos significativos en la región, admitió que mantener las fuentes laborales exige enormes esfuerzos de parte de los empresarios. La preocupación inmediata pasa por el pago del aguinaldo, una obligación que este mes encuentra a numerosos emprendimientos con serias dificultades financieras. "Hay mucha preocupación", reconoció.

El dirigente valoró especialmente la relación que mantienen con el gremio gastronómico tanto a nivel local como nacional, una convivencia que permitió alcanzar acuerdos y evitar conflictos mayores en un contexto extremadamente delicado.

Sin embargo, también admitió que no todos los establecimientos logran sostener plenamente la regularización de sus trabajadores, una situación que refleja la presión económica que atraviesa buena parte del sector.


Reclamo a ARCA por las deudas acumuladas

Otro de los puntos centrales planteados por Rodríguez fue la situación fiscal de muchos comerciantes. Confirmó que desde las entidades empresarias están solicitando a ARCA que no avance con ejecuciones ni embargos sobre contribuyentes que mantienen deudas acumuladas como consecuencia de la crisis.

El planteo apunta a evitar que empresas que todavía intentan sostener su actividad terminen cerrando definitivamente por la imposibilidad de afrontar obligaciones tributarias atrasadas. Para el sector, las medidas de alivio financiero resultan imprescindibles mientras no aparezcan señales concretas de recuperación del consumo.

A lo largo de la entrevista, Rodríguez insistió en una idea que atraviesa hoy a gran parte del empresariado turístico y gastronómico argentino: la recuperación no llegará únicamente a partir de indicadores macroeconómicos favorables.

Sostuvo que resulta indispensable generar condiciones que permitan reactivar el consumo, fortalecer la actividad comercial y devolver capacidad de gasto a las familias. "La microeconomía necesita moverse para que la actividad vuelva a crecer", sintetizó.

Por ahora, el panorama aparece difícil de revertir. Los cierres de locales, la expansión de la informalidad, las dificultades para sostener el empleo y la caída persistente del consumo configuran una realidad que preocupa tanto a empresarios como a trabajadores.

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