Se trata de un proyecto de ley presentado por la legisladora Susana Diéguez. Entre otras condiciones, proppone que las personas interesadas en participar de los concursos de belleza y/o elecciones de representantes en las fiestas provinciales de Río Negro, deban haber cumplido 18 años al momento de la inscripción.
Según la propuesta, podrían inscribirse personas cuyas edades se encuentren entre 16 y 18 años, pero deberían cumplir las siguientes condiciones: encontrarse emancipados o contar con la autorización fehaciente de sus padres o tutores, debidamente certificada ante la Policía de Río Negro.
Los padres o tutores de la persona inscripta deberían asumir por escrito la obligatoriedad del acompañamiento del menor en todas las actividades que se desarrollen en el marco de los concursos de belleza y/o elecciones de representantes en las fiestas provinciales.
El proyecto impulsado por la legisladora del FvP también propone que no sea condicionante para la inscripción a los concursos de belleza y/o elecciones de representantes en las fiestas provinciales, el género autopercibido de la persona interesada en participar, en tanto haya hecho uso del derecho establecido en la ley nacional 26743.
Además, la iniciativa determina que los responsables de la organización de los concursos de belleza y/o elecciones de representantes en las fiestas provinciales, no podrán incluir en los requisitos exigencias que incumplan con los parámetros de salud, desprendidos de una evaluación nutricional que contemple hábitos alimentarios, índice de masa corporal, medición de masa grasa y antropométrica, topes máximos de edad de las aspirantes, ni parámetros referidos a color de tez, cabello y ojos.
Según Diéguez, “en general, los reglamentos a los que están sujetos este tipo de concursos son sexistas y discriminatorios, enfocados a convocar a adolescentes y jóvenes que cumplan determinados parámetros referidos a medidas, peso, color de tez, cabello y ojos”.
“Este tipo de condicionamientos contribuye claramente a la cosificación de las mujeres, es decir a ubicarlas públicamente como un objeto, despojándolas de todo atributo de su personalidad y/o habilidad intelectual. A su vez, los certámenes de belleza son funcionales a la creación de estereotipos y parámetros a partir de los cuales las mujeres sienten que deben medirse. Esto provoca la permanente “auto vigilancia” de su apariencia corporal en pos de lograr ajustar su imagen a los modelos instalados. Esta conducta desencadena emociones y efectos psicológicos negativos como el miedo, la vergüenza, la depresión y la desesperanza”, explica la parlamentaria.
Advierte que tanto la cosificación del género femenino como el estereotipo de la belleza, producen efectos altamente perjudiciales para la mujer, entendiendo que la relación con su cuerpo afecta la vida personal, profesional y política de las personas.

2 enero 2026
Río Negro