De acuerdo a diferentes investigaciones, las tareas de remoción y traslado de material contaminante (que incluye sustancias tóxicas tales como plomo, cadmio y arsénico) se realizó de manera deficiente, lo que derivó en un alto nivel de exposición y riesgo de la salud de la población, en particular de la población infantil de la zona que posee altos niveles de intoxicación confirmados por el Ministerio de Salud de la Nación.
El plomo es un metal pesado y no biodegradable, por lo que no pierde su toxicidad con el tiempo. Después de ingresar al organismo, esta sustancia es absorbida por la sangre y los tejidos blandos, tales como el hígado, los riñones, la médula ósea y el sistema nervioso central. En particular, los niños absorben el 50% del plomo que entra a su cuerpo, por lo que son altamente vulnerables al envenenamiento, al igual que las mujeres embarazadas expuestas a la contaminación, entre las que se han constatado nacimientos prematuros y daños en los órganos del feto durante el desarrollo del embarazo.
Hasta el momento, no se realizó ninguna acción del Estado con la finalidad efectiva de lograr la imprescindible remediación sanitaria, y mitigar, hasta donde sea posible, los efectos de la inaceptable exposición a los tóxicos que los ciudadanos de San Antonio Oeste sufren desde hace casi 30 años, continuando en riesgo su salud. En este sentido una intervención oportuna de la AGN puede resultar decisiva a la hora de evitar mayores daños a los ya existentes, debidamente constatados por las autoridades nacionales en relación con el pasivo ambiental generado por la ex Fundición de la mina de plomo “Gonzalito”.

15 enero 2026
Río Negro