Este cambio de paradigma propuesto por Juan Carlos Molina significa asumir el consumo como un problema social al que debemos anteponer el concepto de “salud social”, y trabajar sobre la base de la reintegración social, los derechos y la libertad de las personas, en las antípodas de las granjas terapéuticas de aislamiento.
Prácticamente todas las personas consumen sustancias, las hay legales e ilegales, pero sobre todo las hay culturalmente aceptadas o culturalmente rechazadas, la legislación vigente viene muchas veces a confundir más las cosas protegiendo la producción y comercialización de algunas sustancias que muchas veces son las que más afectan a la sociedad y centrando en otras la criminalización y la conceptualización de su consumo como enfermedad individual. Cualquier consumo que nos traiga consecuencias negativas debe ser asumido y abordado socialmente.
La nueva Casa Educativa Terapéutica se propone como un centro de reintegración social para las personas en situación de consumo. Un ambiente de respeto y afecto será el primer paso en la contención de los que libremente se acerquen a la Casa. Esta tarea estará a cargo del equipo de recepción, un mate, una mano tendida, una guitarra, una charla amigable, no hay imposiciones, no hay fórmulas terapéuticas que violenten la libertad o el derecho individual.
Una vez que la persona decida acercarse y sea recibida como se lo hace en una casa, los numerosos operadores serán los encargados de proponer y acompañar a la persona a una serie muy amplia de actividades, la idea es despertar su interés, empujarlo a volver a soñar con un futuro posible, la educación, el arte, el deporte, la música, los oficios, la práctica laboral, serán los canales.
Para cada actividad habrá profesores, talleristas y capacitadores que propondrán actividades concretas en las que volcar las ganas. Todo este proceso será acompañado por el equipo terapéutico para los que lo necesiten y libremente los requieran, un equipo de médicos, psicólogos, asistentes sociales, estará siempre dispuesto para escuchar y brindar su ayuda profesional.
El edificio proyectado por la SEDRONAR será único en la ciudad. Aulas, talleres, comedor, cocina, estudio de radio y grabación, equipos de filmación, microcine, NAC (Núcleo de acceso al conocimiento / computadoras), sala de juegos electrónicos, tenis de mesa, gimnasio de box, gimnasio de deportes con sus vestuarios, talleres de aprendizaje y práctica laboral.
Capacitaciones, apoyo para la culminación de los trayectos educativos, talleres de arte, producción de programas de radio, producción audiovisual, ciclos de cine, campeonatos, guitarreadas, y todos los etcéteras que se nos ocurran como comunidad.
Es infinita la gama de propuestas que podremos darle a nuestros pibes, cada una pensada para alentarlos a construir un proyecto de vida, pero no será de las puertas, siempre abiertas, para adentro dónde se proyecta la única incidencia de la Casa. Saldremos a buscar firmemente la reconstrucción de todos los puentes rotos, de los vínculos, de las oportunidades negadas. Los vínculos son indispensables, debemos recuperar el respeto, el afecto sincero, las palabras de aliento, daremos una batalla sin descanso contra la soledad en la que muchas veces dejamos a nuestros jóvenes y que se busca tapar con sustancias.
La familia debe sumarse al trabajo de la Casa, debe estar presente, para eso habrá una escuela de padres, construida entre todos, que oriente, que integre. Los amigos serán siempre bienvenidos, los buenos amigos serán imprescindibles en este proceso, llenarán la Casa, ninguna persona puede ser sola, entre todos es la forma de ponernos de pie.
El espacio de la Casa se proyecta absolutamente abierto a la comunidad, son nuestros hijo/as, sobrinos, hermanos, amigos, los que se transforman desde ahora en sujetos de derecho con la necesidad de reintegrarse plenamente a una vida social saludable, de todos es la responsabilidad, el estado asumirá su parte, la comunidad debe hacer lo propio con la suya.

20 enero 2026
Río Negro