Ocampos calificó de "imperdonable" el aumento de la tasa de mortalidad infantil en la provincia

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Pero mucho peor aún es que este abandono que nos da una impensada estadística,  haya afectado con índices más altos a los pueblos de El Cuy y Ñorquinco, expuestos al olvido más   nocivo, cual es el de la inacción.

Hace solo algunos días reflejábamos la peripecias de la comunidad educativa de Ñorquinco,  por el lamentable estado en que se encontraban los edificios de las escuelas que atienden a niños rionegrinos en esa localidad. Pozos ciegos con peligro de derrumbe, baños en situación lamentable, aulas con vidrios rotos, escuelas sin gas y otras carencias que justamente ellos no deberían pasar.

La otra localidad unida a General Roca, por el  hospital regional, el Cuy, ubicada a poco menos de una hora de auto, también refleja el inusitado crecimiento de la mortandad infantil. O sea la mortandad de nuestros niños más expuestos.

Ese aumento se da según la estadística del ministerio de Salud Pública provincial entre el 2008 y el 2012 .Pero lo cierto es que son números vergonzantes. Porque allí lo que falta es presencia, campañas de cuidados de la madre embarazada, seguimiento, atención, cuidados… ni aparatología, ni intervenciones riesgosas, ni enfermedades de largo tratamiento, solo presencia y cuidado.

Es cierto, son pequeñas localidades en las que campea, la lejanía, la soledad, el frío que no perdona y el viento. Pero lo que es más duro e imperdonable  , es el olvido de que están allí. Son muchas las carencias, que no se solucionan con discursos, ni recorridas de protocolo, ni aportes escasos para la magnitud de los problemas.

Lo que se necesita, es gestión como le gusta decir a nuestro gobernador. Gestión para que los médicos cumplan con su función con los medios que necesitan, gestión para que los hospitales lleguen a la población con recursos y equipamiento, gestión para el seguimiento de una madre embarazada, gestión para que no se mueran nuestros niños por desatención. Y sabemos que el sayo también nos cabe a nosotros, porque no todas las culpas son de uno, pero hace falta que no ninguneen nuestras denuncias, que escuchen nuestros reclamos, porque no son nuestros son de las gente, de la gente a la que tenemos que responder unos y otros, algunos con presupuesto y otros no, pero responsables al fin de tener una provincia en la que ha aumentado la mortalidad infantil. Y eso es imperdonable para todos. Todos.

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