Super Niño: "en la Norpatagonia no siempre significa más lluvias"

El agrometeorólogo del INTA Valle Inferior, Cristian Musi Saluj, explicó que el posible evento climático extremo podría tener efectos variables en Viedma, Patagones y otras zonas de la región

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La posibilidad de un evento climático conocido como “super Niño” comenzó a generar expectativas e interrogantes sobre cómo podrían comportarse las lluvias y las temperaturas en los próximos meses en la región. Sin embargo, desde el área de Agrometeorología del INTA Valle Inferior advirtieron que en Norpatagonia los impactos no responden a una fórmula automática y que un Niño intenso no necesariamente implica un aumento marcado de precipitaciones.

En diálogo con Diario La Palabra, el técnico del INTA Valle Inferior, Cristian Musi Saluj, explicó que la relación entre el fenómeno climático y las condiciones locales suele ser mucho más compleja de lo que habitualmente se cree. “El Niño no opera como una llave que se activa en el Pacífico y automáticamente enciende las precipitaciones sobre nuestra zona”, señaló.

El especialista detalló que el calentamiento anómalo del Pacífico tropical genera modificaciones en grandes patrones de circulación atmosférica, altera la actividad convectiva y produce cambios en distintos procesos globales. Pero aclaró que esos movimientos no siempre terminan generando efectos directos sobre el norte patagónico.

En Norpatagonia el clima no responde a una sola causa”, sostuvo Musi Saluj. En ese sentido, explicó que además de El Niño intervienen otros factores como los vientos predominantes, el comportamiento de los océanos y diferentes procesos atmosféricos que pueden reforzar o debilitar esa señal climática.

Es como una conversación donde participan muchos actores: algunos acompañan la señal de El Niño y otros pueden hacer que sus efectos se sientan mucho menos”, agregó el agrometeorólogo, al describir la dinámica que condiciona el comportamiento climático regional.

El especialista recordó además que hubo antecedentes de eventos Niño muy intensos a nivel global que no derivaron en precipitaciones extraordinarias en la región patagónica. Por eso, planteó que el eje de discusión no debería centrarse únicamente en la presencia del fenómeno, sino en la manera en que esos cambios impactan sobre las condiciones concretas del territorio.

La pregunta quizás no sea si hay Niño o no, sino cómo impactarán esos cambios sobre el clima que vivimos día a día”, afirmó.

Musi Saluj también advirtió sobre las posibles consecuencias productivas que podría generar un escenario climático extremo en la región. Entre los aspectos que mencionó aparecen modificaciones en la frecuencia de olas de calor, cambios en el riesgo de heladas tardías y variaciones en la distribución temporal de las precipitaciones.

Explicó que estas alteraciones podrían afectar tanto a la producción agrícola como ganadera y condicionar el manejo del recurso hídrico en distintas zonas de la Norpatagonia.

Otro de los puntos que destacó fue el crecimiento de los llamados “eventos compuestos”, es decir, situaciones donde coinciden distintos fenómenos extremos, como altas temperaturas junto con estrés hídrico o lluvias intensas concentradas en períodos cortos.

Para el técnico del INTA, estos escenarios obligan a pensar estrategias de adaptación y planificación territorial frente a un contexto climático cada vez más variable. “En climatología regional las respuestas simples rara vez alcanzan para explicar sistemas complejos”, concluyó.

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