Donde hubo radio y TV, hoy hay streaming: la segunda vida de un edificio emblemático de Viedma:

El lugar que albergó a LU15 y a uno de los canales de cable locales volvió a producir contenidos de la mano de Búnker TV y las nuevas plataformas digitales

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Durante años fue uno de los edificios más emblemáticos de la comunicación de Viedma. Desde sus estudios de Álvaro Barros 1148 salieron programas de la histórica LU15 Radio Viedma y también funcionó uno de los canales de televisión por cable que marcaron una etapa en la ciudad. Con el paso del tiempo, el lugar quedó prácticamente vacío. Hoy, sin embargo, volvió a tener movimiento, voces, cámaras y producción de contenidos.

El responsable de esa recuperación es el periodista viedmense Ramiro Robles Durán, quien hace pocos meses decidió trasladar allí el proyecto audiovisual que comenzó casi de manera artesanal en una habitación de su casa y que hoy ocupa la planta baja del inmueble, con planes de transformarlo en un multimedio que integre distintas plataformas digitales.

Robles Durán tiene 50 años y lleva más de tres décadas vinculado a los medios de comunicación. Comenzó en la radio a los 17 años, en su Bahía Blanca natal, mientras todavía cursaba la escuela secundaria. Más tarde estudió periodismo en Bahía Blanca y completó su formación en La Plata, antes de iniciar un recorrido profesional que terminaría trayéndolo a Viedma, ciudad en la que reside desde hace casi dos décadas.




Llegó a la capital rionegrina por cuestiones laborales y durante años combinó distintas actividades con el trabajo en medios de comunicación, hasta consolidar una trayectoria vinculada a la radio, el periodismo y las transmisiones deportivas. Actualmente integra el área de radio de la Secretaría de Comunicación del Gobierno de Río Negro, donde participa en la producción y distribución de contenidos informativos para emisoras de toda la provincia.

En Viedma construyó buena parte de su carrera periodística. Sus primeros pasos estuvieron ligados a las transmisiones deportivas y particularmente al básquet, disciplina que relató durante años en distintos medios locales. Participó de programas como Planeta Básquet, trabajó en LU15, pasó por FM Signos de Patagones y posteriormente integró durante cinco años el equipo de Radio Noticias, donde condujo la segunda mañana de la emisora.

La historia tiene algo de regreso. El comunicador trabajó tiempo atrás en esos mismos estudios cuando formaba parte de LU15. Por eso, cuando supo que el edificio estaba prácticamente sin uso, imaginó que podía convertirse en el nuevo hogar de Búnker TV, el primer canal digital de Viedma que fue desarrollando a partir de una experiencia inicial de radio online.


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El regreso a esos estudios también tiene una carga afectiva. Durante su paso por LU15 compartió largas jornadas laborales en ese mismo lugar y conserva recuerdos familiares ligados al edificio. "Hay fotos de mi hija más chica cuando era bebé, mientras yo hacía el programa y la tenía conmigo en el estudio", recordó. Por eso, la posibilidad de devolverle actividad no apareció solamente como una oportunidad empresarial, sino también como una forma de recuperar una parte de su propia historia.

"Cuando me enteré que esto estaba abandonado me dije enseguida que era un buen lugar para que estuviera Búnker", contó durante una entrevista con este diario en la que repasó su trayectoria en los medios y la evolución del proyecto.

La decisión implicó una apuesta importante. El emprendimiento había nacido en un pequeño monoambiente de la calle Saavedra, donde comenzó como una radio por internet. Con el tiempo llegaron las cámaras, las transmisiones por YouTube y una programación propia que fue creciendo hasta requerir un espacio más amplio.




Del estudio de radio al streaming

Pero más allá de la evolución tecnológica, lo que aparece como un dato distintivo es la recuperación de un edificio que durante décadas fue sinónimo de comunicación local. Quienes conocieron aquellos estudios recuerdan que, cuando fueron inaugurados a fines de los años 80 y comienzos de los 90, representaban una infraestructura de avanzada para la región.

"Fue un lujo para la época", resumió el periodista. Buena parte de esa estructura todavía permanece: los amplios espacios, la acústica especialmente diseñada para radio y televisión y una distribución pensada originalmente para la producción de contenidos audiovisuales.

La transformación fue profunda. Hubo que renovar instalaciones, reacondicionar ambientes y adaptar los espacios a las nuevas formas de comunicación digital. Sin embargo, quienes visitan hoy el lugar siguen reconociendo parte de la identidad histórica del edificio.

Incluso una de las propietarias del inmueble, la actual concejala de Viedma María Elena Andría, hija de Alberto Andría, quien impulsó y dio vida comunicacional a ese edificio, se sorprendió al volver a recorrerlo. "Mirá vos", fue una de sus expresiones, según recuerda el impulsor de Búnker TV, cuando vio el resultado de la remodelación y el movimiento que volvió a tener un lugar que llevaba años con escasa actividad.




El proyecto funciona actualmente con estudios preparados para transmisiones audiovisuales en vivo, producción de programas, entrevistas y contenidos para plataformas digitales. Desde allí se generan emisiones que llegan principalmente a través de YouTube y redes sociales, una lógica muy distinta a la de la radio y la televisión tradicionales que alguna vez ocuparon el edificio.

La historia también refleja la transformación de los medios. Donde antes funcionaban consolas de radio, estudios de televisión y redacciones periodísticas, hoy conviven cámaras digitales, transmisiones en streaming, podcasts y contenidos pensados para redes sociales. El soporte cambió, pero la esencia sigue siendo la misma: producir y difundir información y entretenimiento.

Después de más de tres décadas vinculadas al periodismo y la comunicación, el desafío sigue siendo grande para el comunicador bahiense radicado en Viedma. Pero también entiende que la recuperación del edificio tiene un valor que excede al proyecto personal.

En una ciudad donde varios de los medios que marcaron una época redujeron su estructura o dejaron de producir contenidos propios, la reapertura de uno de los espacios representativos de la comunicación moderna local tiene una carga simbólica difícil de ignorar. Allí donde durante años hubo apenas algunas voces apagándose, volvieron a encenderse los micrófonos, las cámaras y las luces, de la mano de Búnker TV.

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