Línea Sur – Ruta 23 – Una propuesta

Opinión: Osvaldo Nemirovsci

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Por Osvaldo Mario Nemirovsci (*)

Es una proposición, y debe ser un compromiso sobre lo que el peronismo puede ofrecer como parte de un programa de gobierno. Lo más importante para obtener apoyos electorales, sociales y políticos es mostrar ideas y convicciones para llevar adelante la transformación que Río Negro necesita.

En un tema  importante, como es el desarrollo de la querida Línea Sur rionegrina,  precisamos ideas potentes porque, solo así, se cambia el paradigma asistencialista de la zona, por uno de desarrollo genuino. 

Hay que hablar de Desarrollo Territorial Integrado. Y debe estructurarse sobre ejes que tengan su inicio en los objetivos de Sustentabilidad energética – Formación de capital humano y Conectividad digital. Y estos ejes, colocados en búsqueda de modelos productivos posibles para cada parte de la Línea Sur.

La Ruta 23 como Corredor Turístico: Explotar el potencial del turismo de naturaleza y paleontológico. Con la ruta asfaltada, el programa debe incentivar el "turismo de estancia" y la gastronomía de estepa, conectando al turista que va de la costa a la cordillera con la mística de la Línea Sur (la red de artesanas del tejido, el turismo ferroviario de La Trochita y el patrimonio arqueológico). Esta conectividad vial permite transformar el flujo de tránsito pasante en un pernocte activo, donde el visitante no solo consume el paisaje, sino que interactúa con la identidad viva de la región.

Sustentabilidad y Energías Renovables a Baja Escala: El corredor debe reconvertir su matriz energética aprovechando el potencial eólico y solar de la estepa. Reemplazar paulatinamente la dependencia de grupos electrógenos diesel y el gas envasado por microrredes de energías limpias no solo reducirá los costos operativos de los nuevos emprendimientos turísticos y productivos, sino que se alineará con la demanda global de un turismo de triple impacto (ambiental, social y económico). La estepa rionegrina puede transformarse en un modelo de resiliencia climática y autonomía energética rural.

Formación de Capital Humano y Arraigo Joven: La transformación productiva requiere una estrategia educativa agresiva y adaptada al territorio. Hay que implementar programas de formación técnica en gestión turística, hospitalidad, comercialización digital para artesanos y conservación patrimonial, en alianza con universidades regionales e institutos técnicos. Si no capacitamos a los jóvenes de los parajes y municipios de la Línea Sur en las nuevas competencias que el mercado bioceánico va a exigir, el desarrollo será importado y los beneficios económicos no quedarán en las comunidades locales.

Infraestructura de Servicios y Nodos de Conectividad Digital: Como idea de expansión, el asfalto debe ser complementado de forma urgente con el despliegue de conectividad digital (fibra óptica  y antenas 4G/5G) y estaciones de servicios integradas en puntos estratégicos. La falta de señal y de servicios básicos de asistencia al viajero es hoy la principal barrera para el turismo auto guiado y el desarrollo de nómades digitales. Estos nodos no solo atenderán al turista, sino que funcionarán como centros de servicios públicos modernos y cajeros automáticos para las poblaciones locales que hoy deben viajar cientos de kilómetros para realizar un trámite.

El impacto político-social: Este enfoque integral cambia de raíz la lógica con la que se mira a la Línea Sur. Deja de ser una región "asistida" por la provincia a través de subsidios de emergencia, para convertirse en un polo productivo de baja escala pero alto valor agregado, logrando que las familias rionegrinas elijan quedarse en su tierra por opción y no por falta de oportunidades. La Línea Sur deja de ser el patio trasero de la provincia para consolidarse como el puente de integración definitivo entre el Atlántico y los Andes, devolviéndoles la dignidad económica e histórica a sus habitantes.

(*) Diputado Nacional mc – Río Negro

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