El acceso público a esta aparatología “evitaría en gran porcentaje que ocurran casos fatales en los casos de paros cardio-respiratorios y también sortea la posibilidad de sufrir secuelas neurológicas discapacitantes”, opina Ocampos en la fundamentación.
El DEA es un aparato electrónico portátil, “fácil de usar, que garantiza una reanimación rápida que restablece el ritmo cardíaco”, explica el parlamentario.
Agrega que “el rápido inicio de maniobras de reanimación puede ser la diferencia entre la vida o la muerte de una persona. Si desde el momento en que se produce el paro cardíaco han pasado 10 minutos, las posibilidades de sobrevivir se reducen casi a cero” cuando no fuera tratado con desfibrilación.
A diferencia de los desfibriladores manuales, los DEA pueden diagnosticar y monitorear si la persona afectada necesita o no de la descarga. El análisis del ritmo cardíaco toma unos pocos segundos y luego el equipo informa si el choque está o no indicado.
El legislador refiere que “durante el presente año el Congreso de la Nación ha sancionado la Ley N° 27.159, que regula un sistema de prevención integral de eventos por muerte súbita en espacios de acceso público a fin de reducir la morbimortalidad súbita de origen cardiovascular”.
Recuerda en los argumentos que en esta Legislatura ya hubo propuestas semejantes presentadas oportunamente por la ex legisladora provincial Magdalena Odarda y de la propia autoría de Jorge Ocampos.

31 enero 2026
Río Negro