La industria pyme argentina atraviesa una situación crítica y, según advirtió uno de sus principales referentes a nivel nacional, el escenario podría profundizarse si el Gobierno no modifica su política económica. “Lamentablemente, la situación de la industria argentina viene en caída permanente hace ya un año y medio”, sostuvo Daniel Rosato, titular de Industriales Pymes Argentinos (IPA).
Rosato trazó un panorama marcado por la caída de la producción y las ventas, el deterioro del poder adquisitivo y el cierre de empresas. Señaló que en junio la industria manufacturera registró una caída del 5,7%, mientras que el consumo masivo retrocedió 3,8%.
Pero el dato que, según el dirigente, permite dimensionar la profundidad de la crisis es el aumento de los concursos preventivos. “En 2025 la cantidad de concursos preventivos se multiplicó un 50% con respecto a 2023. Fueron 190 empresas que se presentaron en concurso en Capital Federal. Y en el primer semestre de 2026 fueron 132 empresas más”, detalló durante una entrevista realizada en Raíz Informativa en el programa que conduce Pedro Caram.
A esto sumó una cifra todavía más contundente: más de 28.000 empresas desaparecieron y se perdieron más de 378.500 puestos de trabajo desde 2023, de acuerdo con datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo.
En ese contexto, Rosato cuestionó con dureza el discurso oficial que atribuye los problemas de competitividad exclusivamente a los precios de la producción nacional. “El problema no está en que los industriales aumentan los precios porque quieren ganar más”, afirmó, y explicó que detrás de los valores finales existen una elevada presión tributaria, costos financieros, energéticos y logísticos que dificultan la competencia.
También apuntó contra la apertura de importaciones y particularmente contra lo que calificó como “importaciones desleales”. “China es una potencia que subsidia sus productos y sus exportaciones y eso hace que realmente no puedan competir con el mundo. Nosotros hacemos todo al revés”, cuestionó.
En ese sentido, comparó la política argentina con la de Estados Unidos y Europa, donde los gobiernos aplican mecanismos de protección cuando consideran amenazada a su industria. “Cuando ven que su industria se ve amenazada por las importaciones, suben los aranceles”, explicó.
Rosato también rechazó la idea de que el problema de la industria pueda resolverse simplemente mediante una reducción de costos empresariales y reclamó una discusión integral. “Hay que sentarse, tiene que haber diálogo y tienen que conocer la realidad de lo que pasa puertas adentro de las fábricas”, sostuvo.
Uno de los principales cuestionamientos estuvo dirigido al ministro de Economía, Luis Caputo, luego de sus recientes declaraciones sobre el sector industrial. Rosato consideró que las descalificaciones no resuelven la crisis y reclamó una mesa de diálogo para analizar la estructura de costos de la industria. “Con eso no solucionamos el problema de la competitividad”, advirtió. Y agregó: “Tenemos un problema de costos y el Gobierno no lo está pudiendo ver”.
El dirigente también cuestionó el esquema de beneficios otorgados a las grandes inversiones a través del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), mientras las pequeñas y medianas empresas afrontan crecientes dificultades para sostenerse. “Nosotros estamos pidiendo un año, solo un año, para poder reactivar y salvar un montón de empresas que van a desaparecer”, planteó, al reclamar medidas de emergencia para el sector.
En esa línea, destacó un proyecto de emergencia económica, productiva y social presentado en el Congreso, que contempla financiamiento, suspensión de embargos y mecanismos para refinanciar las deudas de las pymes. Según Rosato, el objetivo es ganar tiempo para evitar nuevos cierres y recuperar el mercado interno.
El panorama que describió para los próximos meses tampoco es alentador. “Hemos perdido más de 370.000 puestos de trabajo desde 2023” y “para fin de año vamos a perder entre 5.000 puestos de trabajo más con respecto a 2023”, pronosticó.
Rosato rechazó además que la crisis pueda explicarse solamente por el crecimiento del comercio electrónico y las compras a través de plataformas extranjeras. Para el titular de IPA, el problema estructural está dentro de la propia economía argentina.
“Tenemos un mercado informal y un mercado formal. En el mercado informal un producto vale 30.000 pesos y en el mercado formal vale 100.000”, ejemplificó, atribuyendo esa diferencia a la presión tributaria y a los elevados costos que se acumulan a lo largo de toda la cadena comercial.
Finalmente, destacó la importancia de la industria manufacturera pyme como generadora de empleo. “La industria nacional empleaba un millón trescientos mil trabajadores en forma directa y hoy estamos en un millón ciento cincuenta mil”, señaló.
Textil, calzado, metalurgia, plástico, papel y otras ramas manufactureras forman parte del universo que representa IPA. Rosato advirtió que Argentina perdió capacidades productivas que durante décadas habían formado parte de su entramado industrial. “Fabricábamos hasta lápices de colores. Ya no se fabrican más útiles escolares. No se fabrican más tornos”, lamentó.
Y cerró con una definición que sintetiza su diagnóstico: “En vez de buscar recuperar esa industria, porque tenemos la posibilidad a través del desarrollo energético, el gas, la electricidad y la minería, seguimos perdiendo. Ahí es donde queremos que hay un error, hay algo que nos estamos equivocando como país y que hay que solucionarlo urgente”.
10 agosto 2026
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